El Ayuntamiento de Bilbao gana la primera batalla judicial a la discoteca Moma

Vigilantes a la entrada de la discoteca de Rodríguez Arias. /LUIS ÁNGEL GÓMEZ
Vigilantes a la entrada de la discoteca de Rodríguez Arias. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

Los dueños de la sala renuncian al juicio que iba a celebrarse hoy, asumen los 1.800 euros de multa y juzgan «correctas» las mediciones de sonido

LUIS GÓMEZ

El Ayuntamiento de Bilbao ha ganado la primera batalla judicial a la discoteca Moma. La delegada del área de Movilidad y Sostenibilidad, Inés Ibáñez de Maeztu, contuvo ayer la euforia, pero no ocultó su satisfacción al confirmar que la polémica sala de fiestas ha dado marcha atrás y renunciado a proseguir con el litigio que mantenía con el Consistorio tras recurrir los dos primeros expedientes que la concejalía dirigida por el socialista Alfonso Gil tramitó contra el local por rebasar ampliamente el nivel de ruidos. La sesión debía celebrarse hoy, pero no tendrá lugar finalmente al aceptar los titulares de la discoteca de Rodríguez Arias las multas impuestas -1.800 euros- y juzgar «correctas» las sonometrías realizadas por los técnicos municipales.

Ibáñez de Maeztu considera «positiva» la suspensión del juicio al entender que «refuerza» el «posicionamiento» que la Corporación ha mantenido en todo momento desde la apertura de la sala, a principios de enero del año pasado. «Aplicamos la normativa como hay que aplicarla y también se demuestra que las mediciones efectuadas por los técnicos para evaluar los ruidos han sido siempre correctas y no han admitido ningún tipo de dudas sobre su fiabilidad», enfatizó.

Desde su inauguración, Moma ha supuesto un quebradero de cabeza para los vecinos, el Hotel Ilunion, que está pegado al local, y el equipo de Gobierno (PNV-PSE), cuyas medidas han merecido la reprobación vecinal. Los inquilinos de los pisos cercanos han denunciado la «inseguridad» de la zona por las peleas que se suceden en las inmediaciones de la sala, especialmente los fines de semana, mientras que el establecimiento de la cadena de la ONCE ha lamentado los daños económicos sufridos por la caída de contrataciones como consecuencia de las molestias causadas a sus clientes.

Solo hasta el pasado octubre, el equipo de Gobierno liderado por Juan Mari Aburto interpuso 11 expedientes. Los dos primeros, según recordó Ibáñez de Maeztu, fueron de «carácter económico». Cada sanción acarreó una multa de 900 euros. Pese a juzgarlas «injustas», procedieron a su abono. No obstante, tras efectuar el pago, anunciaron de inmediato su intención de recurrir ambas sanciones.

«Se demuestra que el Ayuntamiento aplica la normativa como debe aplicarla» Inés Ibáñez de Maeztu

«Campaña de acoso»

Los dueños del Moma, que permaneció cerrado durante el mes de agosto, dispararon las críticas contra los responsables municipales y el director del Ilunion. Denunciaron ser víctimas de una «campaña de acoso» con el «único objetivo», en su opinión, de «entorpecer» el negocio. En su defensa, alegaron que en ningún caso las habitaciones del Ilunion registraron ruidos «por encima de los 25 decibelios» -tope legal- y echaron por tierra los trabajos de los técnicos encargados de controlar la contaminación acústica. «No son de recibo y carecen de validez», llegaron a decir.

LA CLAVE

11
expedientes ha cursado el Ayuntamiento de Bilbao contra la sala de Rodríguez Arias desde su apertura, en enero de 2017.

En un giro inesperado que ha sorprendido a todas las partes, los propietarios de la discoteca -algunos socios comparten también la gestión del Budha- han renunciado a la defensa y asumido las sanciones. Esta decisión no ha convencido del todo a los vecinos, que creen que una sentencia «desestimando» sus alegaciones «habría sentado precedente». La dirección del Moma tiene encima de la mesa otros nueve expedientes y una orden de cierre de cuatro meses y una semana pendiente de cumplir. Un juez les dio algo de aire en diciembre al levantar de forma cautelar esta sanción.

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