Un buitre choca con un avión y pone en alerta al aeropuerto de Bilbao por la proliferación de carroñeros

Lourdes Usunaga, vecina de Zamudio, muestra uno de los trozos del buitre que cayeron sobre su vivienda./Luis Calabor
Lourdes Usunaga, vecina de Zamudio, muestra uno de los trozos del buitre que cayeron sobre su vivienda. / Luis Calabor

El incidente provocó en Zamudio una lluvia de pequeñas piezas del motor del aparato, que pudo aterrizar sin problemas

JOSU GARCÍAZAMUDIO

«Escuchamos como un chispazo y luego una explosión. Después empezaron a caer restos de carne y plumas. También pequeñas piezas metálicas». El choque de un buitre leonado con un avión en el que viajaban 180 personas, cuando la aeronave se preparaba para tomar tierra en el aeropuerto de Bilbao, desató la alarma el pasado domingo en una tranquila urbanización del barrio Abarkoetxe de Zamudio. El aparato, un 'Airbus 320', de unas 70 toneladas de peso, pudo aterrizar sin mayores problemas en Loiu, aunque el suceso dejó dañado uno de los motores. En concreto, la turbina izquierda, que fue la que absorbió al ave de gran tamaño -pueden llegar a medir más de dos metros y medio con las alas estiradas-.

El incidente ha puesto en guardia a toda la comunidad del aeropuerto. El Colegio de Pilotos (COPAC) asegura que este tipo de situaciones suponen «un peligro real», aunque las tripulaciones «están entrenadas» para solventar una urgencia así, y advierten de que cada día hay una mayor presencia de pájaros de considerable tamaño en la aproximación a los aeropuertos españoles. Loiu no es una excepción. Especialistas consultadas por EL CORREO sostienen que, desde que hace cuatro años se cerrara el vertedero de Igorre, se ha observado un desplazamiento de buitres desde el sur de Bizkaia hacia la zona de Mungia, el Txorierri y Gernika. Las mismas fuentes precisan que nunca hasta ahora había pasado algo así. «Hay frecuentemente 'bird-strikes' (colisiones con pájaros), pero no recordamos que una rapaz de estas dimensiones hubiera estado implicada en un percance de este calado».

EL BUITRE

270
centímetros llega a medir un buitre leonado de envergadura alar. El ejemplar que murió el pasado domingo podría ser un juvenil, no un adulto.
Antecedentes
En enero de 2016, una familia de León que volaba en una avioneta en Cuenca murió al chocar contra un buitre leonado. Ese mismo año, en septiembre, un buitre negro se estrelló contra un avión en el aeropuerto de Palma. Recientemente ha habido otra colisión cerca de Barajas.

El pasado domingo, el ejemplar que penetró en la turbina del 'Airbus 320', propiedad de la compañía Vueling, no volaba solo. Se encontraba en compañía de otros siete u ocho congéneres. Planeaban en círculos. Así lo pudo advertir uno de los vecinos de Abarkoetxe, que fue quien avisó a la Ertzaintza. Eran poco más de las doce y media del mediodía. «A mi marido le pareció raro observar tanto animal junto y justo después se produjo el suceso. Casi le cae una chapa en la cabeza», se quejaba ayer una mujer en la puerta de su casa.

Una vez que se produjo la colisión -el aparato estaba a cuatro millas de la pista y a 400 metros sobre la vertical-, el piloto siguió el protocolo que está ya estipulado para este tipo de casos. Continuó con el aterrizaje, sin aplicar más fuerza a los motores. «Estas turbinas están preparadas para aguantar cierto daño. Lo que no hay que hacer, en ningún caso, es darle más potencia o forzar el motor, porque entonces puede haber más problemas (se puede llegar incluso a incendiar). El manual dice que el comandante debe seguir adelante con la maniobra de aterrizaje», sostiene Ricardo Huercio, portavoz del COPAC. «Todo piloto entrena esta situación en un simulador, al menos, una vez al año», apunta. «Estamos preparados para afrontarlo, aunque también es cierto que es un evento imprevisible y no deseado, porque existe una situación real de peligro, que se puede gestionar y para eso estamos, pero que no deja de ser una situación fuera de la operativa habitual», insiste.

«Olor a carne quemada»

Las claves

Colegio de pilotos: «Estos incidentes suponen un peligro real, pero los tripulantes están listos para gestionar el riesgo»

Los vecinos: «A mi marido casi le cae una chapa metálica en la cabeza. No tenemos miedo pero sí respeto»Posibles medidas

Posibles medidas: El aeropuerto carece de competencias fuera de sus límites. Por eso buscará diálogo en las instituciones

Además de sentir la explosión, una de las cosas que seguramente llamaría la atención de los 180 pasajeros que llegaban a Loiu procedentes de Alicante es el «olor a carne quemada» que penetra en la cabina. «Es muy significativo y puede generar alarma, pero es algo normal». Tras la explosión registrada en el motor del 'Airbus 320', se produjo la lluvia de piezas y de restos del buitre, que resultó triturado al momento, muy cerca de la entrada al Parque Tecnológico. La mayor parte del cadáver del animal quedó esparcida por el tejado y el jardín de Lourdes Usunaga. Esta mujer no podía ocultar su malestar. «Es una guarrada. Estaba todo lleno de sangre y plumas y desde el aeropuerto nos han dicho que nadie se hace cargo y que no van a venir a limpiarlo», se lamentaba.

Vueling trabajaba ayer para conseguir el teléfono del alcalde de Zamudio y trasladarle que todo se debió a un fenómeno absolutamente fortuito. La aerolínea se pondrá a disposición del regidor. Desde la dirección de 'La Paloma' aseguraron que se mantendrán contactos con las instituciones locales, forales y autonómicas para tratar de coordinarse y abordar este asunto. El aeropuerto cuenta con un equipo especial dedicado al control de la fauna. Hay cetreros y halcones y, además, se lleva un registro del avistamiento de buitres y otras aves. No obstante, las competencias del aeródromo terminan en la valla perimetral. No puede tomar ninguna medida más allá de sus límites. Creen que la respuesta a este asunto ha de surgir de la cooperación entre administraciones.

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