Una avería en Cruces interrumpe 15 días el tratamiento de 83 pacientes de cáncer

La máquina fue inaugurada por el consejero Rafael Bengoa./J. ALEMANY
La máquina fue inaugurada por el consejero Rafael Bengoa. / J. ALEMANY

Osakidetza comenzó a atender ayer a los enfermos. «La falta de información durante este tiempo me ha resultado angustiosa», critica una afectada

Fermín Apezteguia
FERMÍN APEZTEGUIA

La avería de una potente máquina de diagnóstico, única en la red de Osakidetza en Bizkaia, ha obligado a interrumpir durante quince días el tratamiento de 83 pacientes de cáncer del hospital de Cruces. El Servicio Vasco de Salud tuvo que dar cita a los enfermos para ayer por la tarde y para hoy sábado con el fin de recuperar el tiempo perdido. De todos ellos, un total de 25 serán derivados el lunes a otros centros de Euskadi, públicos y privados, donde se les realizará la prueba que tienen pendiente.

El problema surgió al fallar una pieza que tenía que venir de Estados Unidos y se agravó después al permanecer el envío paralizado en la aduana por problemas burocráticos. Varios afectados se pusieron en contacto con EL CORREO para expresar la «angustia» y «preocupación» que les ha generado la falta de información por parte del centro hospitalario durante todo este tiempo.

El aparato averiado es un equipo de radiodiagnóstico PET-CT, que cuando se puso en marcha hace ocho años se trataba de un dispositivo de medicina nuclear de última generación, único entonces en Osakidetza. La máquina cumple dos funciones. Por un lado, permite diagnosticar con mayor precisión y en menor tiempo la existencia de un tumor y, por otro, sirve a los médicos especialistas para evaluar la evolución y eficacia de un tratamiento. Cuando se inauguró atendía a cinco pacientes al día, pero Osakidetza confirmó ayer que han sido 83 los afectados que se han quedado durante dos semanas sin conocer la marcha de su enfermedad.

46 pacientes en situación prioritaria han sido atendidos entre ayer y hoy. Otros 25 se derivarán a centros concertados el lunes

La pieza de recambio permaneció retenida en la aduana por problemas burocráticos

Una de las pacientes es Jessica Jiménez Cruz, una mujer de 35 años, vecina de Barakaldo, a la que le fue diagnosticado un linfoma de Hodgking el pasado mes de julio. Su dolencia, un tumor del sistema linfático, ha evolucionado bien y, según la última información médica recibida, se encuentra en remisión. «Aún así, el miedo en el cuerpo no te lo quita nadie. Últimamente he tenido síntomas que me recordaban al principio de la enfermedad, cuando no sabía qué tenía. La falta de información de todo este tiempo me ha resultado realmente angustiosa», critica.

Respuesta por Facebook

Jiménez Cruz ha expresado su malestar personal todo este tiempo a través de dos vías. La paciente ha denunciado lo sucedido en Facebook y presentado una queja formal en el hospital de Cruces. Curiosamente, las únicas respuestas de Osakidetza en estas dos semanas las ha recibido de manera anónima a través de mensajes de texto en su página en internet. «Entiendo que las máquinas se estropeen, pero me cuesta más entender que no se nos informe o que se haga de este modo», protesta.

El familiar de otro paciente que ha preferido mantenerse en el anonimato expresó su enfado con un mensaje en el que, «después de una semana de espera», decía: «No sé cuantas personas pueden estar viéndose afectadas», pero «la incertidumbre en ellos crece por lo que implica la pérdida de tiempo en esta enfermedad».

Una prueba de diagnóstico por imágenes PET-TC (su nombre técnico es tomografía por emisión de positrones) es en realidad un examen con rayos X muy potentes. Los pacientes acuden al hospital con una hora de antelación y se les suministra glucosa con un isótopo radiactivo que actúa como marcador, lo que permite delimitar el alcance del tumor. El enfermo se introduce luego en la máquina que ilustra esta información y ha de permanecer en ella inmóvil durante veinte minutos. Es el tiempo que el equipo necesita para ir tomando imágenes. Con ellas, el médico evalúa la evolución de la patología y decide la terapia.

Osakidetza aseguró ayer que en este proceso «se ha actuado con la máxima diligencia» y se ha trabajado «con el enfoque de prestar la mejor calidad de servicio a las personas que necesitan tratamiento». «Estos días he recordado cómo se criticó al empresario Amancio Ortega por donar dinero para comprar máquinas oncológicas más punteras», decía Jessica Jiménez. «Hubiera besado su manos por una máquina como la que se ha averiado».

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