La autopsia de Jon Barcena descarta que fuera víctima de cualquier tipo de violencia

La autopsia de Jon Barcena descarta que fuera víctima de cualquier tipo de violencia

El análisis se ha completado a falta de un informe adicional sobre toxicología que se efectuará en el Instituto Vasco de Medicina Legal

ÓSCAR B. DE OTÁLORA I JAN ECHEVARRÍA

El informe preliminar de la autopsia efectuada al cuerpo de Jon Barcena, el joven de Berriz (Bizkaia) cuyo cadáver fue hallado la mañana del domingo cerca del pantano de Urrunaga tras casi un mes desaparecido, descartó ayer cualquier «signo de criminalidad» que indujera a una «muerte violenta» del chico. El examen, desarrollado ayer en el Servicio de Patología Forense de Vitoria, certificó «una parada cardiorespiratoria» como causa del fallecimiento del joven.

«No existen signos de violencia, pudiera ser una muerte natural, una parada cardiorrespiratoria. Ahora se está a la espera de otros estudios complementarios para descartar el componente tóxico», señalaron fuentes de la investigación tras conocer este informe preliminar. Se refirieron a un segundo estudio, más exhaustivo, que se llevará a cabo en el Instituto Vasco de Medicina Legal, también en la capital alavesa.

Los resultados de este nuevo análisis, sin embargo, podrían tardar «semanas» en conocerse. Como en el caso de la autopsia, los detalles concretos de los informes forenses sólo se darán a conocer a la familia del fallecido y a la Policía autonómica. Ese segundo informe forense se antoja determinante en la investigación aún abierta de la Ertzaintza para intentar esclarecer qué le ocurrió a Barcena, quien el pasado día 23 habría cumplido 20 años. Desapareció el 30 de diciembre tras renunciar a ascender el Gorbea con sus amigos al sentirse indispuesto. Su cuerpo se encontró en la península de Trebitu, en un área conocida como la chopera. A más de 15 kilómetros de donde se despidió de los suyos.

La labor de los voluntarios

El resultado preliminar coincide con la primera valoración realizada por los expertos de la Policía autonómica al estudiar el escenario donde apareció Barcena. La inspección ocular, realizada en presencia de una comitiva judicial, descartó marcas producto de lance violento alguno.

Fue una amiga de Barcena quien le encontró en el entorno del pantano de Urrunaga, a más de cien metros en línea recta del agua, donde la Ertzaintza consideraba que esta asumergido. Así lo anunció, de hecho, el día 10 de enero la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, durante una visita a la zona de rastreo. El área, de difícil acceso por una vegetación frondosa y con zarzas, había sido previamente peinada. Se encontraba muy cerca de donde se hallaron algunas de sus pertenencias. A menos de treintra metros de distancia.

Ante la falta de avances en la investigación, la familia organizó por su cuenta una batida en la zona la mañana del domingo. A ésta se sumaron amigos y ciudadanos hasta alcanzar un centenar. Poco después del hallazgo, Gorka Cámara, concejal de EH Bildu en Berriz y compañero de la madre del fallecido, Karmen Amezua, portavoz de la coalición en ese consistorio, manifestó que «yo mismo he pasado a diez metros de él una docena de veces y no lo he visto».

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