Control en la calle, descontrol en San Mamés

Bengalas en la tribuna de los hinchas franceses.

El dispositivo preventivo evitó disturbios de orden público en Bilbao antes del Athletic-Marsella, pero no que se registraran incidentes dentro del campo

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

El blindaje alrededor de San Mamés y las medidas de prevención adoptadas por la Ertzaintza y la Policía Municipal sirvieron ayer para evitar incidentes en los momentos previos al partido entre el Athletic y el Olympique de Marsella. Con el recuerdo de los incidentes vividos el 22 de febrero en la visita del Spartak de Moscú, en los que falleció el agente de la Brigada Móvil Inocencio Alonso y se produjeron graves disturbios de orden público, el Departamento de Seguridad -en coordinación con la Policía local- había extremado las medidas de seguridad. Sin embargo, esta actuación no evitó que se registraron incidentes dentro de San Mamés en los que dos vigilantes de seguridad resultaron heridos, uno de ellos con un corte en el cuello provocado con una hebilla de cinturón, y se introdujeran bengalas en el campo. Estas han sido las diferencias entre los dos encuentros futbolísticos:

Control previo al partido

Vallado en la explanada

La Ertzaintza y las fuerzas de seguridad colocaron ayer vallas en la explanada de acceso a San Mamés que permitían ordenar el flujo de personas y evitar que se produjera un caos en los movimientos de los radicales de las dos aficiones y los seguidores ajenos a esta forma de entender el deporte. En el caso del partido contra el Spartak, este sistema de control no se instaló, lo que permitió en se mezclaran los elementos más agresivos de los seguidores y que incluso se desplazaran, en los momentos de máxima tensión, por detrás de las furgonetas de la Policía vasca.

Controles de carretera

Desde toda la mañana, la Ertzaintza mantuvo controles de carretera en las vías que unen la frontera hispanofrancesa con Bizkaia, en especial en Irún, Zarautz y Durango. Esta intervención policial ha permitido controlar la llegada de gran parte de los hinchas, al identificar los autobuses y poder enviarlos a puntos de control en Bilbao. Aunque en el partido del Spartak era imposible controlar el acceso por carretera puesto que la mayoría de los seguidores se había desplazado a la capital vizcaína en avión. Sin embargo, sí que existía un grupo de violentos aficionados rusos que un día antes provocó incidentes en Vitoria y que pudo desplazarse hasta San Mamés.

Mobiliario urbano

El dispositivo adoptado por la Ertzaintza y la Policía Municipal ayer incluía la retirada de contenedores de vidrio y otro tipo de objetos para evitar que los radicales pudieran utilizarlos, bien para encontrar material con el que atacar a sus rivales o bien para instalar barricadas. Esta medida no se adoptó ante la llegada de los hinchas del Spartak.

Control de hinchas locales

Según fuentes de la Policía vasca, ante el encuentro con el Olympique se extremó la vigilancia sobre los seguidores de Herri Norte. En el encuentro con el Spartak esta decisión no se adoptó lo que permitió que los radicales se acercaran hasta el lugar donde se encontraban los violentos rusos y se iniciaran los incidentes. La propia consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, reconoció en una entrevista a ELCORREO.COM que no se vigiló a las dos hinchadas. Además, en el caso del partido con el Spartak se convocó antes del encuentro una manifestación antifascista que aumentó las aglomeraciones de público en el lugar en el que se preveía el encuentro de las dos aficiones.

Ante el Marsella, mayor presencia policial

La Ertzaintza escolta a los hinchas del Marsella por el centro de Bilbao.
La Ertzaintza escolta a los hinchas del Marsella por el centro de Bilbao. / Luis Calabor

Los responsables de la Ertzaintza desplazaron hasta Bilbao a agentes de Álava y Guipúzcoa para contar con una mayor presencia policial que en el anterior encuentro. Esto permitió crear un anillo de seguridad alrededor de San Mamés gracias al cual los radicales de ambos equipos estuvieron controlados durante toda la tarde.

En el caso de los aficionados galos, fueron concentrados en la plaza Moyua y desde allí conducidos al campo. Antes, a su llegada a la villa, fueron reunidos en Zorrozaurre, donde se les requisaron navajas, barras metálicas, pelotas de golf y otros objetos contundentes. En su camino hacia el estadio, gritaron 'puto Bilbao y encendieron algunas bengalas. Además, agredieron a un fotógrafo de EL CORREO

Incidentes dentro de San Mamés

El control previo

La Ertzaintza había realizado controles exhaustivos a los hinchas del Olympique desde la mañana del jueves, tras desplazar sus autobuses a la península de Zorrozaure, donde les confinó. En ese registros, tal y como publicó ese periódico, se localizaron navajas y decenas de bengalas, además de barras de hierro y otros objetos contundentes. Desde la mañana, por lo tanto se sabía que los seguidores franceses se desplazaban a Bilbao con este tipo de artefactos, prohibidos en el interior de los campos de fútbol por su peligrosidad. Algunas fuentes barajaban la posibilidad de que las utilizadas porsteriormente dentro del estadio podrían haber sido adquiridas después de que la Ertzaintza hubiera confiscado el material que traían de Francia.

Cacheos en los accesos

Los cacheos en los accesos de San Mamés fueron llevados a cabo por los vigilantes de seguridad del campo, sin mucho éxito vistos los resultados. En principio, estos controles no evitaron que se introdujeran bengalas en el campo puesto que antes de que hubiera comenzado el encuentro, en la tribuna reservada a los seguidores franceses comenzaron a verse los dispositivos de fuego.

Precedentes de hace dos años

Hace dos años ya se produjo un incidente similar y precisamente con el mismo equipo. En aquella ocasión, los seguidores del Olympique no solo provocaron graves disturbios de orden público en la calle sino que también introdujeron bengalas en el interior de San Mamés. La Ertzaintza fue cuestionada en aquella ocasión por haber acelerado el ingreso de los radicales franceses en el campo y de esa forma intentar desactivar los disturbios que se estaban registrando en la calle. Esta celeridad, según esta versión, no permitió que los cacheos se llevaran a cabo en profundidad con lo que los radicales pudieron introducir bengalas. No obstante, los mandos de la Policía vasca ofrecieron otra versión y afirmaron que los aficionados franceses habían introducido los dispositivos en «cavidades corporales». Para ello, se basaron en una serie de preservativos que encontraron en los aseos de San Mamés.

Los incidentes dentro del estadio prosiguieron hasta el punto que dos guardias de seguridad resultaron heridos (uno, con un corte en el cuello) y media docena de vigilantes más, contusionados. Tres ultras franceses fueron detenidos.

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