'Atalaya' desvela sus secretos

Niños asisten entusiasmados a las explicaciones en el puente de mando./Ignacio Pérez
Niños asisten entusiasmados a las explicaciones en el puente de mando. / Ignacio Pérez

Una patrullera de la Armada, con 25 años de servicio y más de 40 tripulantes, abre sus puertas a las visitas en el muelle de cruceros

SERGIO LLAMAS

Normalmente son los ojos de la Armada en aguas territoriales españolas, pero durante dos días la tripulación del patrullero ‘Atalaya’ será además la sonrisa y el apretón de manos que recibirá a los visitantes en el muelle para cruceros de Getxo. Ayer este buque de la clase ‘Serviola’, que navega en misiones desde 1992, atracó en la localidad vizcaína y abrió sus puertas a los curiosos a primera hora de la tarde. Hoy volverán a recibir visitantes, de 10.00 a 12.30, y de 16.00 a 18.00.

«En el barco solemos ser entre 40 y 45 personas», explicaba el comandante de la patrullera, el bilbaíno José Cuetos, que lleva al frente de la misma desde hace año y medio. «Estoy a punto de cumplir mi mando», señaló el hombre, que ya ha participado en otras jornadas similares con el ‘Juan Sebastián Elcano’ y con la fragata ‘Blas de Lezo’. En junio de 2015, esta última recibió la bandera de combate por su protección a los barcos atuneros frente a los piratas somalíes, en un acto también celebrado en el puerto de Getxo.

El ‘Atalaya’ se dedica fundamentalmente a labores de vigilancia de los espacios marítimos del país, atento al contrabando, la inmigración y la vigilancia de pesca. Esta última es la principal actuación en aguas del Cantábrico, en patrullas que suelen durar 15 días. La última gran actuación contra las drogas la vivió en agosto de 2015, cuando abordó un velero mil millas al sudoeste de Azores, e incautó 600 kilogramos de cocaína que traían a la Península. «En esos casos embarca con nosotros un equipo de los GEO de la Policía Nacional», añade Cuetos.

Normalmente a bordo viajan siete infantes de marina que colaboran en las misiones de abordaje y como personal de seguridad. Ayer Jesús Salva, uno de estos efectivos, facilitaba el embarque y conducía a los visitantes. «Estamos en misiones que normalmente pueden durar de cuatro a seis meses, aunque algunas llegan a los 10», explicó el joven. Como él, el alferez de navío Miguel Ruiz, el brigada Miguel Mereyes o el marino Michael García respondían a las dudas de los curiosos. «El ‘Atalaya’ puede navegar a unos 15-20 nudos», detalló Ruiz. A causa de la borrasca, ayer tuvo que hacer frente a olas de entre 2 y 3 metros.

AL DETALLE

Aniversario.
Se comenzó a armar en El Ferrol, en 1989, y se entregó a la Armada hace 25 años.
Medidas.
69 metros de eslora y 23 de altura. El arqueo neto supera las 375 toneladas.
Adiestramiento.
El barco ha desempeñado también labores de formación de personal.

La estrella, el cañón

La intensa lluvia que acompañó la tarde no desanimó ayer a los más jóvenes. Para Adrián y Teo, de 4 años, era su primera vez a bordo de un barco. «Es el mejor día de mi vida», les aseguraron a sus madres, Izaskun Grijalba y Penélope Garrido, de Algorta, al ver el cañón de tres pulgadas, con entre 5 y 10 kilómetros de alcance, que monta la patrullera. «Lo tenemos como buque de guerra, pero al dedicarse a labores de vigilancia, cumple sobre todo como recurso disuasorio. En los puertos es la estrella, pero está previsto sustituirlo por uno más moderno», reconoció el comandante.

En 2015 abordó, con los GEO de la Policía Nacional, un velero que traía 600 kilogramos de cocaína

No fueron los únicos que disfrutaron ayer. Tasio Aguirre acudió para recordar su época en un barco similar, aunque reconoció que gracias al fútbol se libró de casi todo el servicio militar. Otros como el bilbaíno Ángel llegaron atraídos por la curiosidad. «No hay muchas oportunidades de ver algo así», afirmaba.

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