Asaltan un restaurante de Zierbena, cocinan pescado y dejan las raspas

El 'Asador Marinero' lleva abierto más de 80 años en el puerto de Zierbena. /Luis Calabor
El 'Asador Marinero' lleva abierto más de 80 años en el puerto de Zierbena. / Luis Calabor

Después de darse el atracón, se llevaron el resto de los peces y las chuletas que el local tenía almacenadas

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

Un kilo de mojarra a la parrilla cuesta 35 euros en el asador El Marinero del puerto de Zierbena, y una pieza suele pasar de «un kilo doscientos», explicaba ayer la encargada del local. Los intrusos evitaron pasar por caja y, como si se tratara de un autoservicio, se colaron durante la madrugada de este martes en «la jaula de pescados», como llaman los empleados a un espacio acristalado donde preparan la comida, situado en el porche del restaurante. El establecimiento está dotado de alarma y de cámaras de seguridad.

Los asaltantes desencajaron la puerta y una vez dentro, encendieron el fuego con el carbón que había guardado y lo fueron avivando con el soplete, como auténticos chefs. Después, disfrutaron de los manjares y dejaron allí mismo el 'cuerpo del delito': las raspas y las cabezas de los peces que se habían comido. Luego cargaron con el resto del pescado y la carne que tenían almacenada en las cámaras. Esta vez «había chicharros, mojarras, lubinas, rodaballos, chuletas, chuletones...».

Nadie vio nada, pero sospechan que los autores del desaguisado -nunca mejor dicho- son miembros de los grupos de inmigrantes que desde hace meses pululan por Zierbena y Santurtzi con la intención de colarse en el ferry con destino al Reino Unido. «Los primeros que vinieron no daban ningún problema, pero las últimas remesas... Yo no sé si es que vienen en peores condiciones», barrunta la encargada. «¡Ay, qué malo es el hambre!», remataba la empleada de un restaurante próximo.

Sospechan de los grupos de inmigrantes albaneses que pululan por la zona a la espera de colarse en el ferry

Cuando ayer abrieron el negocio, a las ocho de la mañana, «aún estaban calientes las brasas». Se trata de la cuarta denuncia que ponen en la Ertzaintza por hechos similares. La vez anterior, a finales del pasado mes de enero, los asaltantes tuvieron el detalle de llevarse las salchichas y el bacon que cenaron después. Aunque también rompieron la cerradura y se apoderaron de la pequeña parrilla que colocaban sobre la grande para cocinar la carne y que no se mezclen los sabores.

Ertzainas tomando huellas

Los responsables del restaurante están convencidos de que con la rejilla de hierro que se llevaron la última vez asarán la carne y el pescado sustraido ayer. Recientemente, varios de estos aspirantes a polizones, la mayoría de origen albanés, fueron sorprendidos cuando robaban un cartel de madera del asador, que a su juicio iban a utilizar «como leña». Dos de estos inmigrantes estuvieron ayer por la mañana, como acostumbran, tomándose un café en el local.

Agentes de la Ertzaintza acudieron después recibir el aviso del robo y recogieron huellas para intentar identificar a los intrusos. También tuvieron que dar parte al seguro para reparar la puerta. «Lo que más me fastidia es que tengo cinco empleados que viven del restaurante y ahora me planteo hasta cerrar la parrilla», lamenta el dueño de El Marinero.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos