bilbao ría 2000

Los artífices

A lo largo de sus 25 años de existencia, la labor coral de Bilbao Ría 2000 ha tenido muchos protagonistas pero seis de ellos han destacado sobre el resto

María José Tomé
MARÍA JOSÉ TOMÉ

La historia de los 25 años de Bilbao Ría 2000 es fundamentalmente una historia de consensos, de acuerdos larvados tras mucha labor silenciosa de cocina y de amplias dosis de mano izquierda. También es la historia de sus protagonistas, tanto cargos técnicos como políticos capaces de compartir un empeño común más allá de intereses partidistas y particulares con el fin de alumbrar un auténtico prodigio, el de la transformación de una urbe que agonizaba sepultada en su pasado industrial en una ciudad brillante, plena de vitalidad, que cinco lustros después se prepara para disfrutar de su año como mejor ciudad europea. A lo largo de sus 25 años de existencia, la labor coral de Bilbao Ría 2000 ha tenido muchos protagonistas, pero seis de ellos han destacado sobre el resto.

Ministro de Obras Públicas (PSOE) entre 1991 y 1996 Josep Borrell

«Lo que hicimos en Bilbao fue más importante que los Juegos Olímpicos o la Expo», aseguraba el político catalán este pasado lunes en el muelle de Uribitarte, el lugar donde empezó a gestarse el milagro de la resurrección de la villa. En 1992, Borrell era titular de la cartera de Obras Públicas (el antiguo MOPU) en el último Gobierno de Felipe González. Aquel ministerio puso en marcha un departamento para la planificación de grandes ciudades que sembró el germen de la sociedad, fundada un 19 de noviembre de ese mismo año, el de las Olimpiadas y la Expo. Pocos podían haber sospechado entonces que, frente a los frutos inmediatos recogidos por Barcelona y Sevilla como sedes de ambos eventos internacionales, Bilbao acababa de plantar la semilla de una transformación urbana aún mayor si cabe y cuya cosecha recogería años más tarde.

Diputado general de Bizkaia (PNV) entre 1987 y 1995 José Alberto Pradera

«Deben darse prisa para no defraudar las expectativas creadas en la población». Así se dirigía José Alberto Pradera, entonces diputado general de Bizkaia, a los responsables de las instituciones central y vasca el día de la constitución de la sociedad Bilbao Ría 2000, para a continuación recomendar el uso de «la imaginación» para obtener fondos. Palabras con las que el propio Pradera no parecía augurar mucho éxito a la nueva empresa: el día en el que se tomó la historica foto del acuerdo que reproducimos bajo estas líneas, el entonces diputado general dejaba caer también la posibilidad de llegar a la expropiación de los terrenos que las empresas estatales poseían en Bilbao si los acuerdos entre ambas administraciones tardaban en llegar. El tiempo demostró que no fue necesario. Tres años después, Pradera cedió el testigo como señor de Bizkaia a su correligionario Josu Bergara.

Alcalde de Bilbao (PNV) entre 1991 y 1999 Josu Ortuondo

El tercer protagonista de la icónica imagen del apretón de manos entre Josep Borrell y José Alberto Pradera que aparece bajo estas líneas es el entonces alcalde de Bilbao, Josu Ortuondo. El responsable jeltzale fue regidor de la villa entre 1991 y 1999 y, por tanto primer presidente de la sociedad interestatal hasta el mismo año de su salida del Ayuntamiento. A él le tocó el duro reto de dar los primeros pasos de un proyecto en el que muy pocos creían y que no arrancó exento de dificultades: Ortuondo llegó a amagar con retirar al Ayuntamiento de la sociedad interestatal si el Instituto de Industria persistía en su negativa a reinvertir en Abandoibarra las plusvalías de sus terrenos. Cuando dejó la presidencia de Bilbao Ría 2000, la ordenación del entorno del Guggenheim estaba más que encarrilada y en sus primeras fases de ejecución.

En la imagen principal, Josep Borrell (I) estrecha la mano de José Alberto Pradera en presencia de Josu Ortuondo el día de la fundación de Bilbao Ría 2000. Abajo, Pablo Otaola, Iñaki Azkuna y Ángel Nieva.
Alcalde de Bilbao (PNV) entre 1999 y 2014 Iñaki Azkuna

A Josu Ortuondo le relevó en la presidencia de Bilbao Ría 2000 Iñaki Azkuna, el carismático e inolvidable alcalde bilbaíno, que estuvo al frente de la sociedad 14 años, hasta su fallecimiento en 2014. Para muchos, para muchísimos, y de muy distinto signo político y condición, el auténtico responsable del resurgimiento del nuevo Bilbao. Subió en marcha a la transformación de la villa, y pronto la hizo suya hasta el punto de mimetizar su propia imagen con que ahora la villa proyecta en el mundo. Azkuna fue testigo y protagonista activo en la transformación de la urbe: su talante negociador y, si el interés de Bilbao así lo aconsejaba, ajeno incluso a los intereses de su propio partido fue en muchos casos la llave que desatascó acuerdos cruciales para su querido 'botxo'.

Director gerente de Bilbao Ría 2000 entre 1992 y 2000 Pablo Otaola

Josep Borrell ‘colocó’ como director gerente de Bilbao Ría 2000 a uno de sus asesores, el ingeniero de caminos Pablo Otaola, que vió en el cargo el aliciente de volver desde su exilio madrileño a su ciudad natal y «trabajar por ella». «De tanta gente importante pensando, algo saldrá», confesaba entonces en una entrevista a EL CORREO un no demasiado convencido Otaola, empeñado en los albores de la BR2000 en convencer a sus paisanos de que su exjefe apostaba en serio por la villa. Dejó la sociedad urbanística ocho años después, por sorpresa, para asumir el cargo de subdirector del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), el museo más importante de la comunidad levantina, tras convencer a arquitectos de relumbrón como Pelli, Colleman o Legorreta de que dejasen su impronta en la capital vizcaína. Cuatro años después regresó como gerente de la sociedad gestora de Zorrozaurre para asumir el último gran reto urbanístico pendiente en la villa, cargo que ostenta en la actualidad.

Director gerente desde 2000 Ángel Nieva

Era responsable de Surbisa, la empresa municipal encargada de la regeneración urbana del casco histórico de la capital, cuando recibió la llamada para relevar a Pablo Otaola. No pudo decir que no a un reto mucho más ambicioso este abogado economista de titulación, pero que ya entonces había enfocado su carrera profesional al ámbito de lo urbanístico. Lleva desde 2000 al frente la entidad; como alma mater y eficaz gestor en la sombra de todos los proyectos y negociaciones que han alumbrado el nuevo Bilbao, tanto en los momentos de gloria y arcas llenas como en los duros años de la crisis, culpable desde 2008 del declive de BR2000 como sociedad de gestión urbanística. Una dilatada labor que, como recordaba hace unos días, Nieva ha enfocado en dos frentes prioritarios: eliminar trincheras, tanto urbanísticas como políticas, y enfocar a Bilbao hacia la ría, «su auténtico ADN».

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