El Correo

Un ertzaina fuera de servicio frustra un homicidio junto al Vicerrectorado

El ataque con arma blanca se produjo en este punto de Comandante Izarduy.
El ataque con arma blanca se produjo en este punto de Comandante Izarduy. / Jesús Andrade
  • Ahuyenta al agresor cuando iba a rematar a su víctima, a la que ya había asestado una puñalada en el pecho que le rozó el corazón

Se disponía a rematarle cuando el desconocido salió de un coche y le gritó: «¡Alto, Policía!». Corrió hacía él, lo que frenó al agresor, quien optó por escabullirse a la carrera en la dirección contraria. Quien vociferó fue un ertzaina fuera de servicio. Y muy probablemente frustró un homicidio en plena calle, junto al edificio del Vicerrectorado de la UPV. La víctima, un joven de origen sudamericano, ya tenía una puñalada en el cuerpo. El metal le rozó el corazón. «Un centímetro más a la derecha y estaría muerto», matizan fuentes médicas.

La agresión ocurrió la tarde del lunes en ese concurrido punto de la calle Comandante Izarduy. Según ha sabido este periódico, atacante y víctima –ambos sudamericanos y muy jóvenes– discutían a viva voz. Hubo palabras gruesas y algún empujón. De repente, el primero sacó un cuchillo de grandes dimensiones. Se lo clavó en el pecho al otro joven. La puñalada, descubrirían luego los sanitarios, le rozó el corazón. Incluso tocó el pericardio, membrana que recubre este órgano vital.

Por suerte para el herido, justo en ese instante pasó el agente en automóvil. Vio la escena, frenó en seco, salió del turismo –al parecer desarmado– y frustró con sus gritos el siguiente golpe. Porque, subrayan medios de la comisaría de Portal de Foronda, el atacante se disponía a asestar una nueva puñalada. «De haberlo conseguido, el chico no lo hubiera contado», atajan estos medios.

Sorprendido por la súbita aparición del ertzaina, el sospechoso armado decidió poner pies en polvorosa. Se perdió por el Campus universitario. El agente decidió quedarse con el herido. Pidió ayuda a los transeúntes. Una mujer llamó al 112, mientras la víctima se desplomaba.

Como marca el protocolo en estas situaciones límite, el policía le colocó de lado, en lo que se conoce como maniobra lateral de seguridad, al tiempo que le taponó la herida. Poco después llegaron los sanitarios y las primeras patrullas uniformadas de la Ertzaintza. El joven herido fue ingresado en Santiago y, debido a la gravedad de su lesión, evacuado luego a un hospital vizcaíno.

¿Un ajuste de cuentas?

Fuentes de la investigación sostienen que la hipótesis más fundada apunta a un posible «ajuste de cuentas». De hecho, deslizan, el agresor «le dijo algo antes de clavarle el cuchillo, como advertencia o razón del ataque». Se cree que ambos podrían estar «metidos en bandas u otros asuntos turbios». Curiosamente, en un primer momento, la víctima sí admitió conocer al autor y habló de una discusión. Horas más tarde varió su versión. La Ertzaintza busca al atacante.

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