12 años buscando el corazón de Miguel Ángel

Blanca muestra parte de la documentación que ha recopilado durante años sobre el «asesinato» de su hermano mayor. / PEDRO URRESTI

Esta vizcaína viaja a Suecia para que se investigue la muerte de su hermano mayor, cuyo cuerpo apareció sin varios órganos vitales

David S. Olabarri
DAVID S. OLABARRI

Blanca sigue luchando. Lleva haciéndolo desde que el cadáver de Miguel Ángel Martínez, su hermano mayor, apareció hace 12 años a orillas del fiordo de Lindingö, una zona acomodada de Estocolmo (Suecia). Su objetivo siempre ha sido el mismo: saber quién mató a su hermano y extrajo su corazón y parte de su hígado.

Blanca lleva peleando desde entonces. Contra la «opacidad» y la «falta de sensibilidad» de la administración sueca, pero también contra la «inacción» de las instituciones vascas y españolas. La Policía escandinava sostiene que Miguel Ángel, un vecino de Algorta que estaba haciendo un viaje por Europa, se suicidó. Pero Blanca acumula en su casa cientos de documentos oficiales que muestran «infinidad de irregularidades» en la investigación de la muerte de su hermano. Entre otras muchas, no existen fotografías del levantamiento del cadáver ni de la autopsia. De hecho, su familia no supo que le faltaban varios órganos hasta que el cuerpo llegó a Londres en 2005, donde fue sometido a un segundo examen forense. Blanca sospecha que a su hermano -que estaba diagnosticado de esquizofrenia, aunque tenía la enfermedad controlada desde hacía años- le mataron y le quitaron los órganos porque pensaron que era un extranjero que no le importaba a nadie.

Cronología

22 de septiembre de 2005.
El cuerpo de Miguel Ángel Martínez, un vecino de Algorta de 45 años, aparece a orillas del fiordo de Lindingö, un barrio de clase alta de Estocolmo. La Policía sueca habla de suicidio y afirma que no existen signos de violencia en su muerte.
Noviembre de 2005.
El cuerpo llegó a Inglaterra, donde es sometido a un segundo examen forense. Comprueban que ha llegado sin corazón y sin más de la mitad del hígado. Sólo identifican seis órganos. Empieza la lucha por saber qué le pasó a Miguel Ángel.
Septiembre de 2017.
Blanca ni siquiera tiene pruebas de que el cadáver que enterraron fuese el de su hermano. Viaja a Suecia para pedir que se reabra la investigación.

Su esfuerzo, hasta ahora, no ha dado frutos. Ni siquiera sabe a ciencia cierta -censura- que el cuerpo que enterraron fuese el de su hermano, porque nunca les han proporcionado una prueba científica de ello. Ahora mismo están a la espera de que se autoricen en Inglaterra nuevos análisis que permitan despejar, al menos, esta incógnita. El propio Ararteko certificó que la familia de este vecino vizcaíno no ha recibido la atención debida durante todos estos años, en los que su caso apenas trascendió a la opinión pública porque las autoridades les pidieron que no denunciasen públicamente lo que había pasado, y que se han producido numerosas irregularidades.

Blanca, sin embargo, no está dispuesta a darse por vencida. Se lo debe a su hermano y a sus padres. Esta semana ha viajado a Estocolmo, «sola, sin apoyo institucional». Lo que quiere es acudir en persona a la Policía sueca, de la que ha recibido «numerosos portazos», con la esperanza de que abran una investigación «de verdad». Allí también tiene previsto entrevistarse con el cónsul de España. Ha viajado con una pequeña maleta con ropa y con copias de los cientos de documentos que ha recabado sobre la extraña muerte de su hermano. Ya sólo quiere saber la verdad.

Fotocopia del DNI

Blanca llega con muchas preguntas y espera poder aclarar algunas de ellas. Miguel Ángel iba a ser enterrado como un cadáver sin nombre. Sin embargo, fue identificado más tarde en el depósito de cadáveres por una enfermera sueca de raíces españolas, que revisó por «casualidad» sus bolsillos. Allí apareció una fotocopia del DNI del vizcaíno «doblada y mojada». Blanca sospecha que alguien puso ahí esa fotocopia con posterioridad a su fallecimiento porque cuando se lo entregaron, junto al resto de pertenencias de su hermano, estaba perfectamente conservada, algo físicamente imposible si se tiene en cuenta que el cadáver quizá estuvo varias semanas en el agua.

Blanca sostiene que a su hermano, hallado a orillas de un fiordo, le asesinaron y quiere respuestas Incógnitas

También le gustaría saber qué pasó los días anteriores a su muerte. Miguel Ángel llevaba unos días con problemas con su tarjeta de crédito. Y fue detenido, indocumentado, porque se negaba a salir de la entidad sin antes sacar algo de dinero de su cuenta de la BBK, en la que tenía más de 12.000 euros. La fotocopia del DNI, sin embargo, no llegó a las autoridades suecas hasta tres horas después de que fuese puesto en libertad sin cargos, según consta en los registros oficiales recabados durante años por Blanca.

También le gustaría saber cómo es posible que a su hermano le extrajeran el corazón y parte del higado y nadie lo advirtiese en Estocolmo. De hecho, es algo que su familia no conoció hasta que el cadáver llegó a Londres, donde Miguel Ángel quería ser enterrado después de había vivido varios años allí. Y cómo es posible que, en esa segunda autopsia, no apreciasen signos de ahogamiento en los pulmones. Muchas preguntas.

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