Los parkings del aeropuerto se colapsan por primera vez con miles de viajeros afectados

Fuerte afluencia de turismos este martes en el aeropuerto de Loiu./Josu García
Fuerte afluencia de turismos este martes en el aeropuerto de Loiu. / Josu García

Las 3.700 plazas fueron incapaces de absorber el flujo de coches, en un día con tráfico aéreo elevado pero lejos de los picos de la campaña estival

Josu García
JOSU GARCÍA

El aeropuerto de Loiu vivió ayer una situación inédita en sus casi 18 años de historia. Las 3.700 plazas de aparcamiento disponibles se quedaron pequeñas para albergar la gran cantidad de vehículos que llegaron hasta 'La Paloma'. No fue una avalancha arrolladora, pero el goteo incesante de coches obligó a la dirección del aeropuerto a improvisar soluciones:se abrieron espacios abandonados o destinados a otros usos y hasta se permitió aparcar en el césped que sirve de azotea al estacionamiento principal.

La jornada se cerró «sin que ningún viajero perdiera su vuelo», valoraron fuentes de Aena, la sociedad que gestiona los aeropuertos públicos españoles, aunque cientos de personas tuvieron que buscarse la vida para 'deshacerse' de sus vehículos. Fue el consuelo de un día inquietante, que abre un buen número de incertidumbres e interrogantes sobre el futuro inmediato de la terminal. El colapso tuvo lugar en un momento crucial, tanto para el propio aeródromo como para Bizkaia. La campaña estival –la que va a ser la mejor en la historia de Loiu– acaba de arrancar y no está aún en su momento álgido, que se suele alcanzar en julio, agosto y principios de septiembre. A ello hay que añadir que el primer gran evento internacional que acogerá el territorio –las finales europeas de rugby en Bilbao– está a la vuelta de la esquina, a menos de un mes de su puesta de largo.

Los parkings se saturaron sobre las ocho y media de la mañana. Poco después sucedió lo nunca visto hasta la fecha. Se dio la orden de no admitir más coches hasta que saliera alguno del parking principal (2.974 plazas) o del de larga estancia (672 parcelas). De esta forma se empezaron a formar colas de espera. Sólo se permitía el paso a aquellos clientes que contaban con reserva previa. A mediodía, estas filas eran ya considerables y obligaron a la Ertzaintza a regular el tráfico. La situación mejoró por la tarde, cuando el aeropuerto volvió paulatinamente a la normalidad.

¿Cuál fue el motivo del colapso? Aún no hay una respuesta oficial. Hay que tener en cuenta que el aeropuerto batió el año pasado su récord de pasajeros. Este año lo volverá a hacer, casi con seguridad. Cada día es mayor el trasiego de personas, pero ayer tampoco era un día especialmente complicado. Había programadas 136 operaciones. Aena percibió un descuadre entre el número de viajeros esperados y el volumen de coches recibidos. Algunas fuentes apuntan a que las vacaciones escolares que disfrutan los franceses estos días han podido atraer a un buen número de personas de Iparralde hacia el aeródromo vizcaíno. Este público utiliza preferentemente el vehículo privado. Lo cierto es que ayer había una nutrida presencia de coches con matrícula gala.

El aviso de La Inmaculada

¿Era previsible esta situación? En el puente de La Inmaculada, el parking principal estuvo cerca de saturarse. En un momento hubo sólo 20 plazas libres. Entonces, la directora, Cristina Echeverría, reconoció que se estaban «barajando distintas alternativas para generar más plazas de estacionamiento». Pero que aún no había «nada cerrado» y que se iba a trabajar en ello «en los próximos meses».

Otra señal de que esto podría suceder la lanzó hace cuatro semanas el sindicato CC OO. Envió un escrito a Aena, alertando de que la carga de trabajo en los aparcamientos era muy elevada y que los operarios temían no poder seguir prestando el servicio por el aumento en el volumen de tareas, la escasez de recursos humanos y la cada vez mayor afluencia de coches.

Ayer, la situación de saturación fue tal que mucha gente intentó contratar con las empresas que recogen coches en la terminal y los conducen a pabellones vigilados hasta el regreso del cliente. Hay cuatro firmas especializadas en esta labor, que aportan unas 1.500 plazas de parking adicionales (un alivio para el aeropuerto y el viajero en jornadas como ayer, sin duda). «Estamos a tope estos días. Estamos analizando por qué se ha incrementado la demanda de esta forma», explicaban desde Flypark. El objetivo pasa ahora por dilucidar si lo de ayer fue algo puntual o si hay riesgo de que se convierta en una situación recurrente este verano.

Sin planes a corto plazo

La construcción de un nuevo parking subterráneo o de un aparcamiento en superficie de cierto calado no entra por ahora dentro del plan de inversiones aprobado para el aeropuerto de Bilbao (2017-2021). Durante este quinquenio se van a destinar 35 millones de euros a mejoras en el aeródromo, pero no se contempla realizar un desembolso significativo en este campo.

En enero, en una entrevista en ELCORREO, la directora dijo que se estaban «barajando» alternativas para ganar más estacionamientos, pero que no había nada cerrado y que se trabajaría en este asunto en los siguientes meses. Una posibilidad podría ser adecentar la cubierta del parking principal, que ya fue utilizada ayer como recurso de urgencia.

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