Aburto urge el desarrollo de ciudades «con valores» y «sin violencias de ningún tipo»

El alcalde de Bilbao posa ante la entrada principal al Consejo Mundial de CGLU/E. C.
El alcalde de Bilbao posa ante la entrada principal al Consejo Mundial de CGLU / E. C.

Un millar de mandatarios aplaude en China la visión del alcalde de Bilbao de fomentar urbes que primen «la igualdad, inclusión y justicia social»

LUIS GÓMEZ

Tras reforzar su influencia institucional en el marco del Consejo Mundial de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, cerró este sábado su participación en China reclamando el desarrollo de ciudades «con valores», que primen «la igualdad, la inclusión y la justicia social». Ante más de un millar de mandatarios que aplaudieron su visión urbana, Aburto supeditó el futuro de las ciudades, incluida Bilbao, al «desarrollo económico y cultural» y reclamó un «mayor esfuerzo» para erradicar «todo tipo de agresiones violentas y sexistas», así como de conductas insolidarias y racistas.

«Tengo el orgullo de ser el alcalde de Bilbao y a pesar del azote de la violencia, de violencias de todo tipo -remarcó-, ha sabido trabajar, crecer, transformarse, apostar por la internacionalización, la economía, el bienestar de sus hombres y mujeres, y de nuestros jóvenes. Y hacerlo siempre sin perder ni su identidad ni su dignidad», insistióAburto, inauguró y dirigido el nuevo Consejo Político de Oportunidades para Todos, del que será nombrado, con toda probabilidad, copresidente.

«Tenemos el deber moral de abrirles las puertas del retorno a los jóvenes, ahora que las cosas empiezan a mejorar» juan mari aburto

Junto a representantes de Madrid, Soria, la holandesa Utrecht, Ciudad de México, Konya (Turquía), Yakutsk (Rusia), Jeju (Corea del Sur) y Bangangte (Camerún), el regidor bilbaíno puso el acento en la última jornada del mayor foro mundial sobre gobiernos locales en el impulso de territorios «más sostenibles» como paso previo a la consecución de altos niveles de «paz y convivencia». Este objetivo, a su juicio, sólo se consigue mediante la implicación de «todos los agentes» y contando con una ciudadanía que «cree en los valores que les une y les identifica». De ahí su insistencia en trabajar por la desaparición de «comportamientos molestos» y en la condena y rechazo sin paliativos hacia quienes «no tienen principios de respeto ni hacia los demás ni hacia su propia ciudad».

Más y mejor empleo

Si bien destacó el proceso de transformación urbana, que ha llevado a la capital vizcaína a lograr en los últimos años el «conocimiento y reconocimiento» de la comunidad internacional, la «máxima prioridad» de Bilbao, referente de ciudad «abierta e innovadora», pasa por la «creación de empleo» y la «mejora» de este. El desarrollo económico es clave en un «marco compartido de valores. Y es importante remarcar esto -detalló- porque no podemos olvidar que sólo desde la prosperidad y desde el crecimiento podremos seguir profundizando en la dimensión de equidad y justicia social, tan necesarias hoy en día. Y lo van a seguir siendo porque los desafíos a los que nos enfrentamos como sociedad son muy importantes», auguró.

«Tengo el orgullo de ser el alcalde de Bilbao y a pesar del azote de la violencia, de violencias de todo tipo -ha remarcado-, ha sabido trabajar, crecer, transformarse» Juan Mari Aburto

Sin embargo, estos retos serán de difícil solución si no se atienden antes las necesidades «prioritarias» de colectivos concretos, entre los que destacó a jóvenes e inmigrantes. «Soy consciente de que a veces la realidad que viven no es fácil. Aquellos jóvenes que más se han preparado, que son la generación más capaz de cuantas hemos tenido, no encuentran a menudo las oportunidades que merecen y en muchas ocasiones no han tenido más remedio que buscarse la vida en otras regiones y países. Son personas que no sólo tienen una altísima capacitación, sino que han tenido la determinación suficiente para no esperar y seguir siendo dueñas de su propio destino. Ahora que las cosas empiezan a mejorar, aunque todavía tímidamente, tenemos el deber moral de abrirles las puertas del retorno de par en par», reconoció.

En contexto

Aburto subrayó asimismo la deuda pendientes de las instituciones con los jóvenes «con menor cualificación. Tenemos la obligación de ayudarles a desarrollar su responsabilidad», admitió antes de remarcar la necesidad de ayudar a mejorar también la situación de los inmigrantes: «Debemos conseguir un doble objetivo. Lo primero de todo, integrar esos valores que tienen como propios, como la familia y la comunidad, que quizá nuestra sociedad haya perdido un poco durante las últimas décadas; pero hay que dejarles claro que para integrarse plenamente en nuestra sociedad deben hacer suyos otros valores en los que nuestra sociedad ha avanzado de forma decisiva en los últimos años, como es la igualdad entre mujeres y hombres».

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