Aburto y De la Serna encarrilan el inicio de las obras de la estación de Abando en 2020

Íñigo de la Serna, ministro de Fomento, junto al alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto. / Ayuntamiento de Bilbao

El alcalde y el ministro de Fomento escenifican su «absoluta sintonía» y «compromiso» para que la alta velocidad llegue a Bilbao en 2023

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, y el alcalde de Bilbao, han escenificado esta tarde su «absoluta sintonía» y «compromiso» para llevar a cabo el nuevo acceso de la 'Y' vasca a la capital vizcaína, que supondrá el soterramiento de la estación de Abando y la liberación de más de 70.000 metros cuadrados de terreno en los que se levantarán viviendas y equipamientos públicos. Tras la reunión que han mantenido en el Consistorio de la villa, De la Serna y Aburto han anunciado la intención de «acelerar» el inicio de los trámites administrativos del proyecto para que las obras de la nueva terminal ferroviaria puedan arrancar en 2020. Si se cumplen los plazos marcados, el Tren de Alta Velocidad (TAV) llegará a Bilbao en 2023, aunque pasarán al menos otros cinco años antes de que el nuevo Abando –la estación y el nuevo entorno urbano– esté totalmente finalizado.

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Según ha explicado De la Serna, Fomento ya ha dado el primer paso del largo proceso burocrático encargando la redacción del estudio informativo del proyecto, el documento que marcará las líneas generales de lo que debe ser la futura estación. Se estima que el informe estará listo para el verano del año que viene, momento en el que se pretende licitar la redacción del proyecto constructivo. A partir de ahí se podrán adjudicar las obras para que arrancarán dentro de, aproximadamente, tres años. «No queremos perder ni un minuto», ha asegurado el ministro después de que Aburto advirtiera la «complejidad» de unas labores que van a mantener patas arriba el corazón de Bilbao durante un largo periodo.

La estación de Abando pasará a tener dos niveles subterráneos: la planta '-1' acogerá los trenes de Cercanías y la '-2', a unos 20 metros de profundidad, la terminal del TAV. La idea es que para 2023 esté finalizada esta parte del proyecto. La segunda fase, la que supondrá 'cubrir' los andenes de los Cercanías, urbanizar el entorno e iniciar la construcción de viviendas y una zona de esparcimiento se prolongará posteriormente durante un plazo sin concretar.

Tampoco está totalmente definido el coste de la operación de Abando –se estima que serán unos 300 millones de euros– ni el método de financiación. El Ayuntamiento de Bilbao tendrá finalizado «antes de final de año» el estudio que debe definir los aprovechamientos urbanísticos del entorno –podría albergar hasta 1.400 viviendas– y un cálculo de las plusvalías que se llegarían a generar. A partir de ahí, los Gobiernos central y vasco y el Consistorio pactarán las cantidades que van a aportar cada uno y el método de gestión de la obra. Lo más factible es que se cree una sociedad pública similar a Bilbao Ría 2000, una apuesta a la que Aburto ha abierto las puertas de par en par a la Diputación, que rechaza aportar dinero para los accesos del TAV a la capital vizcaína. «Quien tenga que venir será bienvenida», ha dicho el alcalde, que también ha vuelto a sugerir la opción de que el Banco Europeo de Inversiones (BEI) aporte alguna cantidad de dinero. El contacto con Bruselas está abierto después de que el ministro de Fomento haya desvelado que ya se ha reunido con los gestores del BEI para hablar de Bilbao. «Hay buenas sensaciones, parece que el proyecto les encaja», ha asegurado De la Serna.

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