3.000 'escamas' de aluminio abrigan el rascacielos sostenible más alto del mundo

El rascacielos se alza a la orilla del río en el barrio de Bolueta./Jordy Alemany
El rascacielos se alza a la orilla del río en el barrio de Bolueta. / Jordy Alemany

La primera torre de Bolueta estará concluida en febrero, aunque la certificación energética y los remates retrasarán a septiembre la entrega de sus 171 viviendas

JOSÉ DOMÍNGUEZ

«Es una pena que las nubes nos impidan ver la multitud de tonalidades que ofrece la fachada; absorbe muy bien los colores azulados del cielo, los verdes y ocres de su entorno...». La arquitecta Silvia Mingarro lamentaba que el día concertado para la visita la 'piel' de la torre de Bolueta mostrara su perfil más oscuro. Casi negro. Aunque igual de imponente. Con sus 88 metros de altura –«más de 90 con la antena, que otros edificios de renombre también la cuentan»–, y 171 pisos en 28 plantas el rascacielos residencial más alto del mundo construido bajo criterios sostenibles y de ahorro energético, ya presume de abrigo. Nada más y nada menos que 2.905 chapas de aluminio, cada una de cuatro metros de longitud por 80 centímetros de anchura.

La colocación de las últimas piezas concluirá en enero, según explican desde Visesa, la sociedad urbanística dependiente del Gobierno vasco que promueve el gigantesco bloque. Cada lámina de aluminio es doble, y en su interior lleva un material ignífugo –técnicamente se llama composite B-53D2–, que impediría desastres «como el del rascacielos incendiado en Londres».

Los datos

75%
de ahorro energético logrará conseguir el edificio gracias a las fachadas ventiladas y a un sistema interno de regeneración del aire.
1.100
viviendas está previsto levantar en el solar de la antigua fábrica Santa Ana de Bolueta. El 55% estarán promovidas por Visesa.

Al margen de un diseño que lanza un guiño al pasado industrial del terreno, a las lascas de carbón y mineral que utilizaba la fábrica Santa Ana de Bolueta –la primera siderurgia que se instaló en Bilbao–, su distribución también tiene una clara función, en franjas a modo de barras verticales a distintos niveles y tamaños. «Busca una quiebra de la estética luminosa y, sobre todo, de la sensación de inmensidad de las paredes. «Incluso hace que pasen desapercibidas hasta las ventanas», remarca Mingarro. Su colocación se ha prolongado durante más de seis meses.

Este revestimiento, además, es clave en el proceso de aislamiento del edificio, que se ve reforzado con la colocación de «lana de mineral de roca» sobre las paredes exteriores para convertir la construcción en una especie de caja hermética a la entrada del frío, el calor y los ruidos. En el interior, además, en cada uno de los 28 pisos se ha habilitado un sistema interno de renovación del aire que hará «innecesario» abrir las ventanas para ventilar, y garantizará al mismo tiempo «cero olores y cero polvo». De hecho, responsables de obra reconocen que, «aunque todavía estamos trabajando en las viviendas y hay mucho movimiento, la temperatura dentro no ha bajado de los 17 grados».

Las mismas fuentes apuntan que, en cualquier caso, además de la fachada, todos los trabajos de construcción del rascacielos están a punto de finalizar, en febrero probablemente». Sin embargo, la entrega de las llaves a sus adjudicatarios –108 de protección oficial en venta y 63 sociales en alquiler o para realojos–, se demorará todavía hasta septiembre.

75% de ahorro energético

En este tiempo se completará toda la tramitación administrativa del edificio. Entre el papeleo pendiente, y aunque el proyecto ya cuenta con la calificación Best Practice del concurso internacional de buenas prácticas de Naciones Unidas, destaca la auditoría necesaria para obtener la certificación Passivhaus Institut de Darmstad (Alemania), el reconocimiento más prestigioso a nivel internacional de construcciones que incorporan los máximos criterios de eficiencia energética y climatización. No en vano, los residentes se beneficiarán de una reducción en sus consumos de gas o eletricidad de «hasta un 75%».

Desde Visesa, añaden que la culminación de estos trabajos prácticamente coincidirá con el inicio de la construcción de la torre «hermana», que acogerá 190 VPO en 22 alturas. La obra ha sido adjudicada por 13,4 millones de euros (IVA incluido) a la unión temporal de empresas Lurgoien-Sukia y arrancará en enero. Etxebide enviará hoy las comunicaciones a los 2.300 demandantes de VPO en compra en Bilbao para, que voluntariamente, del 15 al 26 de este mes se incorporen al procedimiento de adjudicación y «el sorteo se realizará pocos meses después», concluyeron sus responsables. La previsión es que la promoción esté concluida en 2020.

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