El Correo

El comercio vizcaíno afronta el primer sábado de rebajas con las persianas bajadas a la tarde

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Las rebajas ya están en marcha. / Fernando Gómez

  • Las grandes cadenas de ropa dicen que un fallo judicial les obliga a cerrar y los pequeños negocios se aferran al horario de verano para no abrir

Por el denominado ‘efecto calendario’, como lo definen los responsables del sector, la mayoría del comercio vizcaíno, con Bilbao a la cabeza, afrontará el primer sábado de las rebajas de verano con la persianas bajadas a la tarde. El gremio, que el jueves lamentó el estancamiento de las ventas por boca de Cecobi, su patronal, se ha encontrado un escenario insólito en el arranque del segundo periodo de descuentos más importante del año tras las rebajas de enero.

Aunque muchos empresarios aguardan la llegada de julio para intentar hacer caja y liberar parte de los artículos almacenados en las estanterías, los vizcaínos y turistas que recalen este sábado en la capital vizcaína, así como en las grandes superficies de la periferia, sólo podrán realizar compras durante la mañana, ya que a la tarde serán muy pocos los negocios que tengan actividad.

Las grandes cadenas de moda se aferran al cumplimiento del convenio del textil, después de que una sentencia del Juzgado de lo Social número 10 de Bilbao condenara en 2010 a las empresas del grupo Inditex (Zara, Kiddy’s Class, Pull&Bear, Stradivarius y Massimo Dutti) a cerrar sus tiendas de Bilbao los sábados a la tarde entre junio y septiembre. El fallo, que originariamente afectó únicamente a las enseñas de Amancio Ortega, acabó extendiéndose al resto del ramo por la presión de los sindicatos, especialmente de ELA. La sentencia consideraba que las empresas vulneraban el derecho a la libertad sindical y la negociación colectiva.

Por el contrario, los pequeños negocios, que experimentaron un peor comportamiento de las ventas durante el pasado ejercicio y en los primeros meses de 2017, se aferran al horario de verano para no abrir mañana a la tarde. A la mayoría les ha pillado de sorpresa, por lo que a partir de las dos bajarán la persiana hasta el lunes. «La verdad es que ni habíamos caído, pero tampoco esperamos gran cosa porque estamos matando la gallina de los huevos de oro. La gente tiene la sensación de que hay rebajas a todas horas», confiesa una dependienta de un local de moda juvenil de la Gran Vía.

Frente al optimismo reinante en las grandes compañías, el desánimo es generalizado entre los establecimientos minoristas. «Cuando empiecen las rebajas veremos cómo funcionan y entonces podremos hablar, pero la impresión es que no nos van a reportar grandes beneficios. Ya no tienen el efecto de antaño. Tampoco provocan la misma ilusión», reconoce la encargada de una tienda de ropa de mujer de la calle Máximo Aguirre.

«A ver si no nos defraudan»

«Deberían ser buenas porque la gente, por desgracia, tendrá mucho para elegir, ya que las cosas no nos han ido como quisiéramos durante la temporada. Pero la realidad es que el trozo de tarta que nos llevamos los pequeños cada vez es menor. Y, lamentablemente, esto va a peor. Nos están dejando fuera», apostilla la responsable de otra boutique de Colón de Larreátegui.

Gerardo Pedrosa, titular de la firma de moda masculina del mismo nombre en la calle Ercilla, prefiere ver el vaso medio lleno: «Esperamos las rebajas con ilusión. ¡A ver si no nos defraudan! Las expectativas siempre son altas!», subraya. Al entusiasmo de Pedrosa se sumó Pedro Campo, presidente de la Confederación Empresarial de Comercio de Bizkaia, que ve en las primeras semanas de descuentos una gran oportunidad de negocio: «Hasta ahora han funcionado bien y esta vez también van a ser importantes».

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