El Correo

La planta de biomasa de Gueñes sólo podrá reabrir si limita sus emisiones

Los vecinos han denunciado la emisión de un «molesto polvo de color negro».
Los vecinos han denunciado la emisión de un «molesto polvo de color negro». / Plataforma Güeñes bizia
  • El Gobierno vasco advierte a Glefaran que se arriesga a sanciones si no resuelve el problema de polución, ya que el vertido de partículas cuadruplica el valor límite autorizado

Los vecinos de Güeñes y Aranguren respiraron ayer tranquilos. El Gobierno vasco comunicó a la planta de biomasa de la empresa Glefaran que no podrá reanudar su actividad hasta que realice mejoras y resuelva los problemas de contaminación que han puesto en pie de guerra a los residentes en el entorno de la fábrica en las últimas semanas. Cerca de 2.000 personas se manifestaron el mes pasado contra la industria, a la que acusan de emitir un molesto polvo de color negro.

La factoría mantiene paralizada su actividad desde el viernes de la semana pasada. Sus promotores apagaron la caldera de forma «voluntaria». Aseguran que se trata de un cese «técnico». Lo cierto es que coincide con los dos requerimientos enviados por el Ejecutivo autonómico (el último por la vía de urgencia), que se ha mostrado tajante: «Tienen que corregir de forma efectiva el nivel de sus emisiones, según los valores límite fijados en la autorización ambiental, antes de volver a poner en marcha la planta».

Las últimas mediciones realizadas por técnicos del Departamento de Medio Ambiente en la chimenea de la antigua Pastguren son concluyentes. «Los análisis presentan superaciones significativas de los valores límite de emisión de partículas sólidas contemplados en su autorización ambiental integrada. Estas superaciones indican una deficiencia en el funcionamiento de la instalación de la caldera de biomasa», advirtió el Gobierno vasco en un comunicado. En el escrito deja claro que cualquier intento de volver a poner en marcha los equipos necesita del visto bueno de los técnicos autonómicos. Incluso se arriesgaría a sanciones.

«Satisfacción» vecinal

Según ha podido saber EL CORREO, los niveles de partículas detectados multiplican casi por cuatro los límites permitidos. Los vecinos llevan meses quejándose de la presencia de cenizas negras «que lo ensucian todo».

La plataforma que se constituyó para frenar el proyecto mostró ayer su «satisfacción» por la decisión adoptada por el Ejecutivo. También el alcalde de Zalla, Javier Portillo, calificó la orden de Lakua de «buena noticia» y arremetió contra una empresa «que no ha cumplido con nada de lo prometido: ni en materia de empleo ni en lo que a la contención de la contaminación se refiere». Con todo, tanto el regidor como los líderes vecinales instaron a «no bajar la guardia» y sostuvieron que permanecerán «vigilantes».

Un portavoz de la compañía, por su parte, aseguró que acatarán las directrices del Gobierno vasco. «Vamos a cumplir con lo que nos pida». La misma fuente precisó que la parada ha sido «voluntaria, de carácter técnico» y que «tenemos un compromiso ineludible con la ciudadanía». Glefaran compró los activos de la vieja Pastguren hace más de dos años para poner en marcha una fábrica de pellets o combustible para estufas de madera. Por ahora sólo produce energía a partir de la quema de biomasa.

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