El Correo

Un joven permanece más de seis horas encaramado a un tejado de Bilbao

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El individuo fue sorprendido por una vecina. / Luis Calabor

  • Después de entregarse a la Policía, víctima del cansancio y el frío a más de 20 metros de altura, fue trasladado en ambulancia al hospital de Basurto

Seis horas y media encaramado al alero de un tejado. Así permaneció ayer un joven de 20 años, A. R., cuya extraña acción provocó un despliegue de efectivos policiales y de emergencia sin precedentes en la Travesía de Tívoli, en Bilbao. «Esto parece ‘CSI Miami’», comentaba una residente en la zona, alarmada por lo que parecía ser la acción de un suicida.

Todo empezó sobre las 12.30 horas, cuando una vecina observó desde la ventana de su cocina, que da a un patio interior, a un joven en el tejado del bloque número 25. Por su aspecto no parecía un obrero. No llevaba casco, chaleco o arnés. Era un individuo delgado, de pelo rapado que vestía un forro gris, pantalón vaquero y deportivas negras. Asustada, llamó a la Ertzaintza, que no tardó en desplazarse a la zona para verificar los hechos. Minutos después también se personaron en el lugar técnicos de Protección Civil, Bomberos y una ambulancia de Osakidetza

Según señalaron fuentes del departamento de Seguridad, la Policía autonómica reclamó también la presencia de un psicólogo. Mientras el experto llegaba al inmueble, un bombero se dirigió al joven, que en ese momento se sentó en el borde del tejado con los pies colgando. Fue entonces cuando la Ertzaintza decidió solicitar el apoyo de una persona que hablara árabe.

Las horas transcurrían y el cansancio empezaba a pasar factura al muchacho, que ensayaba posturas agarrado a la delgada barandilla que rodea la cubierta del edificio. Se giraba, bostezaba, se echaba la mano a la espalda... A veces incluso se soltaba y metía las manos a los bolsillos. Mientras, en el barrio la gente comentaba los pocos detalles que habían trascendido, y los niños celebraban la presencia de tanto policía y bombero. «Me han dicho que había un suicida en la azotea. He ido a casa, he abierto la ventana y ahí que me lo he encontrado. He cerrado a todo correr. Creo que no me ha visto. Desde luego, pinta de suicida no tiene, más bien de delincuente», explicaba una vecina del número 27.

«Y esto ¿quién lo paga?»

Otros residentes hablaban de un posible robo. «Parece que ha querido entrar en los camarotes y por eso ha acabado en el tejado», apuntaba un hombre. «Y este despliegue, ¿esto quién lo paga? Porque cuando tú llamas a los Bomberos bien que te cobran...», añadía.

Pasadas las siete de la tarde, los ertzainas y sanitarios que trabajaban en el interior del inmueble comunicaron que la situación estaba controlada. El joven, víctima del cansancio y del frío a más de 20 metros de altura, se entregó. Una ambulancia le trasladó al hospital de Basurto, donde fue asistido.

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