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Vista exterior del café La Granja. MANU CECILIO

Cierra el histórico café La Granja, un icono de Bilbao durante 90 años

  • El legendario establecimiento baja la persiana tras vender Helvetia Seguros el edificio de la Plaza Circular en el que se ubica a un fondo inversor

8 de febrero de 2017. La jornada de este miércoles pasará a la historia por el cierre de La Granja, el legendario café del número 3 de la Plaza Circular de Bilbao. Tras 90 años de actividad, el mítico establecimiento regentado por la familia Garmendia –la misma que explota el Iruña de los Jardines de Albia y con anterioridad se encargó también del mítico Boulevard de El Arenal– baja la persiana a las diez de la noche. El cierre se produce ante la sorpresa e incredulidad de cientos de clientes que lamentan la pérdida de uno de los mayores iconos hosteleros de la villa.

La desaparición de La Granja, que echó a andar el 31 de julio de 1926, había sido objeto de multitud de rumores en los últimos años. El incierto futuro de este codiciado inmueble había puesto de manifiesto las diferencias que separan al Ayuntamiento y a los dueños, la compañía de seguros Helvetia. La calificación de edificio protegido restringía de forma notoria las intervenciones a desarrollar en esta construcción centenaria con estructura de madera. Levantado a finales del siglo XIX, había sido sometido a varias reformas parciales y disponía de un nivel de protección C, lo que obligaba a mantener intacta la fachada y respetar de forma «casi íntegra» la mayoría de compartimentos de un local cuyas plantas superiores, ocupadas por una veintena de despachos de abogados y consultorías, comenzaron a ser desalojadas a partir de 2010.

Las restricciones impuestas por los técnicos municipales echaron atrás a numerosas firmas, especialmente de moda y hostelería, interesadas en la compra de este local. No obstante, pese a las limitaciones, Inditex y varias multinacionales de comida rápida llegaron a presentar importantes ofertas, aunque todas las negociaciones culminaron sin éxito. Hace varios años, la aseguradora estuvo a punto de cerrar su venta a un fondo de inversión, pero la operación se vino abajo «de forma inesperada» también en el último momento.

Helvetia Seguros ha conseguido rematar «hace sólo unos días» la venta del inmueble a un grupo inversor. La operación se ha cerrado por cerca de 7,5 millones de euros. La transacción suponía en la práctica el inmediato cese de la actividad del café que el periodista y escritor Juan de Hernani convirtió en su segunda residencia. En sus coquetas mesas de mármol y madera escribió muchos de sus artículos.

Las mismas que al caer la tarde limpiaban con esmero Patricia Jiménez y Gustavo Giles, un camarero de Bolivia, que llevaban pocos meses trabajando en un negocio, pero del que estaban al corriente de que «deberían dejarlo» en el mismo momento en que el inmueble cambiase de manos.

8 empleados

A última hora del pasado martes, Gaizka Garmendia, responsable del Grupo Iruña –compañía que explotaba el café–, reunió a los ocho empleados para comunicarles que en el plazo de 48 horas tendrían que abandonar sus puestos de trabajo. La dirección les informó también de que tratará de recolocarles en otras empresas del grupo. «Les buscaremos soluciones individuales», señaló. También les expresó su deseo de mantener la actividad del establecimiento, que registraba llenos prácticamente a diario. La Granja era uno de los destinos preferidos de la clientela local, pero también de miles de turistas, atraídos por su estética retro y una cocina tradicional. «Les dijimos que el jueves tendríamos que cerrarlo, porque de hecho nosotros tenemos que entregar las llaves el próximo lunes», confirmaron a este periódico fuentes de la compañía hostelera. «El edificio llevaba mucho tiempo en venta y los empleados sabían que este momento iba a llegar y que no había alternativa», resaltaron.

Iruña trató de negociar la renovación del contrato de alquiler, pero en todas las gestiones que mantuvo con los todavía propietarios se encontró un 'no' por respuesta. «Nos dijeron que no había ninguna posibilidad de llegar a un acuerdo», reiteraron las mismas fuentes. Los dueños y la firma hostelera reconocieron haber pactado «una salida ordenada y razonable» a un negocio que sigue dejando huérfana a la capital vizcaína de enseñas emblemáticas del comercio y la hostelería. Ahora queda por decidir el futuro de los 325 metros cuadrados que La Granja deja libres.

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