El Correo

Las cuidadoras de las residencias volverán a la huelga en febrero

Familiares de internos se han sumado a las movilizaciones convocadas por las gerocultoras.
Familiares de internos se han sumado a las movilizaciones convocadas por las gerocultoras. / Jordi Alemany
  • Las delegadas de ELA han aprobado unos paros de cuatro semanas después de 74 jornadas de protesta en 2016

ELA ha convocado hoy una nueva huelga en las residencias vizcaínas. Las gerocultoras retomarán las movilizaciones que comenzaron el año pasado con 28 días de paro, todo el mes de febrero. El año pasado, los diez mil mayores de las 150 residencias vizcaínas vivieron 74 jornadas de huelga en demanda de mejoras salariales y de una reducción de la carga de trabajo. En 2016, uno de cada cinco días transcurrieron en los geriátricos bajo el régimen de servicios mínimos, que hasta el verano eran del 50% (60% en los picos de trabajo) y en los últimos meses del 70% (80% en comidas y cenas). Es la herida abierta por el conflicto laboral que enfrenta a las tres patronales del sector (Elbe, Lares y gesca) y a unas cinco mil gerocultoras, que exigen mejoras en su convenio. En medio, la Diputación, que «no está con unos ni con otros, sino con los usuarios», según insiste la diputada de Acción Social, Isabel Sánchez Robles, pero que es responsable de la atención en las plazas públicas y concertadas que ocupan 5.056 vizcaínos con un alto grado de dependencia.

A excepción de la protesta que tambaleó durante casi tres años un geriátrico alavés, nunca en Euskadi se había vivido una huelga tan prolongada en este sector. Gipuzkoa, donde la negociación del convenio colectivo resultó muy conflictiva, sumó unos dos meses de huelga indefinida. Los motivos que llevan a la calle, una vez más, a las cuidadoras vizcaínas son un salario inferior -entre un 40% y un 60%- al de los centros públicos, una jornada anual de 106 horas más y una carga de trabajo mayor. También exigen mejoras en los ratios de atención. Coinciden en ese capítulo con la recién creada asociación de familiares de residentes Babestu. Solo en ese aspecto se han vivido avances durante la negociación. Acción Social se ha comprometido a exigir más gerocultoras en los próximos pliegos. Si no hay avances en los contactos que mantienen las partes con discreción, 2017 volverá, a principios de febrero, a la senda del año anterior.

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