El Correo

Bilbao se rinde a la magia de los Reyes

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Las carrozas de los reyes han recorrido la Gran Vía. / Jordi Alemany.

  • Melchor, Gaspar y Baltasar han repartido tres toneladas y media de caramelos entre los miles de niños que les han acompañado en su desfile por el centro de la ciudad

Le llaman la noche de la ilusión. Pero la velada empieza antes. A las seis de la tarde partía del Sagrado Corazón la Cabalgata de los Reyes Magos, una animada comitiva de diez carrozas desde la que se han repartido tres toneladas y media de caramelos, la estrella de la cita. Sin gluten, que Melchor, Gaspar y Baltasar están a todo, claro. También han tirado 15 kilos de confetti biodegradable que han desaparecido en un pispás porque detrás de los carruajes reales iban los servicios de limpieza. El despliegue por parte de Sus Majestades ha sido algo grandioso.

Bilbao ha vivido hoy su tarde más mágica con la confluencia de los Magos de Oriente y los miles de pequeños que, acompañados por sus amigos y sus familias, se han acercado a la capital vizcaína a hacerles las últimas peticiones. Porque ha habido tiempo para eso, a partir de las siete y media, cuando estos magos tan queridos, tras su periplo por la Plaza Moyúa y la Circular, han llegado al Ayuntamiento, donde han sido recibidos por el alcalde, Juan María Aburto. Luego han sentado en las rodillas a los niños y niñas, que despiden con la segunda oleada de regalos las Navidades antes de regresar el lunes al cole.

La Cabalgata de este año, un macroevento que genera siempre mucha expectación, ha estado inspirada en el invierno. Y fresca ha estado la tarde, aunque no gélida: entre 8 y 10 grados. Pero sin lluvia ni viento, el ambiente se ha caldeado pronto. Obra no tanto de los Magos como de sus 'fieles', los miles de chavales que han seguido por la Gran Vía a la comitiva ojipláticos y con sonrisas de admiración. Carrozas cubiertas de nieve blanca y azul, que vienen de lejos, porque en Bilbao no ha caído un copo todavía, un almacén de juguetes y hasta una fábrica de caramelos desde la que han lanzado los dulces, con la precaución de colocar unos faldones protectores debajo para que no se colara ningún niño entre las ruedas.

Más de 400 voluntarios entre técnicos, artistas y personal de seguridad han velado por un óptimo desarrollo de la Cabalgata, en la que iban, además de los Reyes, una docena de carteros reales ataviados con gorritos azules y brillantina, bailarines, soldaditos de plomo, Pikachu, la princesa Elsa y hasta los Teleñecos. Todos ellos han saludado con entusiasmo a la ingente cantidad de menores que no paraban de chillar: «¡¡¡¡Melchor, Gaspar, Baltasar, hola, aquí!!!!»

Durante hora y media la colorida y bulliciosa comitiva (12.000 watios de luz y 4.000 de sonido) ha recorrido el centro de la Villa, flanqueada por dos camiones de bomberos y siete barredoras para limpiar la huella de los Magos que se trata de eso, de que parezca magia. Visto y no visto. Pasadas las ocho Melchor, Gaspar y Baltasar enfilaban hacia su próximo destino, que no lo han desvelado porque el itinerario es secreto. Por delante, una larga noche. También para los niños, que viven días de ilusión.

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