El Correo

En camisa de once Españas

Estatua de Blas de Otero en la calle Egaña.
Estatua de Blas de Otero en la calle Egaña.
  • Las apariencias engañan y no puede uno fiarse ni del buscador de Google

El pasado día 15 se cumplieron cien años del nacimiento de Blas de Otero. Y fue todo un poco raro. En parte, porque esta ciudad no parece terminar de saber qué hacer con el poeta más importante de su historia. Tampoco me parece mal. Al contrario, un punto más para Blas de Otero. El mérito de desconcertar concejales nunca es del todo extraliterario.

Aunque en realidad fue un correo electrónico el que me situó del lado de la extrañeza. Era uno de esos mensajes que te llegan gracias a la sucesión de rebotes locos que se dan en el ciberespacio. El correo me lo reenviaba alguien a quien se lo había reenviado alguien a quien se lo habían reenviado otros alguienes de un poco más allá.

El mensaje llevaba por título «Blas de Otero». Su autor aprovechaba el centenario para adjuntar un poema y subrayar, como quien no quiere la cosa, la tranquilidad con la que utilizaba la palabra 'España' Blas de Otero, que era como se sabe bastante vasco y bastante comunista. El hallazgo, la verdad, no parecía demasiado sorprendente. La sorpresa llegó al empezar a leer el poema: «España camisa blanca de mi esperanza / reseca historia que nos abrasa / por acercarse sólo a mirarla…»

Aquello era increíble. En mi cabeza Blas de Otero sonaba como Ana Belén. Y eso era muy sensual para un señor de Hurtado de Amézaga. «¿Pero qué pasa aquí?», me pregunté asustado. Temía que de pronto fuese a estar Víctor Manuel detrás de Unamuno.

Leído al completo, el poema no era un poema, sino la canción famosa. Tal cual. «Paloma buscando cielos más estrellados / donde entendernos sin destrozarnos / donde sentarnos y conversaaaar». ¿Podía haber escrito eso Blas de Otero? A mí en principio me parecía que no. Por la verbosidad y el soniquete. También por la fuerza de la gravedad: si nos sentamos en el cielo nos caemos y nos matamos, ya puede estar el cielo más o menos estrellado.

Sin embargo, sí había algo que sonaba a Blas de Otero. ¿Sería de verdad la canción un poema suyo que yo no conocía? Bastó con buscar un poco en las 'Obras completas' para encontrar la respuesta. En un poema del libro 'Que trata de España' titulado 'España' (luego hay quien se sorprende de que Blas de Otero efectivamente escribiese 'España') se leen estos tres versos: «desesperada / España, camisa / limpia de mi esperanza».

Buscando en la Red, pude comprobar que la canción es de Víctor Manuel y está dedicada a Blas de Otero, en agradecimiento por la inspiración hallada en esos versos. Sin embargo, no fue tan fácil: la Red rebosa de referencias erróneas que atribuyen a Blas de Otero la autoría del poema. El modo en que se multiplica el dato falso es imparable y da un poco de miedo. Un famoso columnista escribía lo siguiente, hace unas semanas, en un periódico nacional: «Pablo Iglesias se presentó ante la afición con la camisa blanca. España camisa blanca de mi esperanza. A veces madre y siempre madrastra, canta Ana Belén recordando la navaja, la cal y al poeta que escribió el texto, Blas de Otero».

Pero no, Blas de Otero no escribió el texto. Y probablemente ya no se pueda hacer nada para impedir que se le siga atribuyendo. Terminará pasando con la canción famosa lo que sucede con esos poemas apócrifos y tremendos de Borges y Neruda que son invulnerables al desmentido y cada cierto tiempo reaparecen, a veces citados por gente muy principal.

No importa demasiado, claro. Pero me preocupa. Sobre todo, por esos pobres chicos que confían en Internet para copiar de pe a pa sus trabajos académicos. A ver cómo les explicamos que no te puedes fiar de nadie. Ni siquiera de Google. Porque luego resulta que los poemas de Blas de Otero no son de Blas de Otero, sino de un tal Víctor Manuel, rey de Italia tras la Unificación de 1861 y jefe de la casa de Saboya. Menos mal que en Wikipedia sí se puede confiar.