Bakio, Laredo, Medina... ¿cuánto cuesta un piso de veraneo en agosto?

Paseo de la playa de Bakio, una de las localidades turísticas por excelencia en Bizkaia./MAIKA SALGUERO
Paseo de la playa de Bakio, una de las localidades turísticas por excelencia en Bizkaia. / MAIKA SALGUERO

La media de los precios se mantiene estable en los últimos años, aunque localidades como Laredo llegan a duplicar esa cifra

JOSÉ DOMÍNGUEZ

Durante la crisis, tocó apretarse el cinturón y resignarse al veraneo a la «mediterránea»: una semanita, dos a lo sumo, en un apartamento en la costa cantábrica, Burgos o La Rioja, y el resto del tiempo libre había que disfrutarlo en casa. Pero con la recuperación económica, parece que las cosas «vuelven a su sitio» y el vizcaíno recupera la «tradición». Así lo confirman las inmobiliarias que gestionan viviendas de temporada. El alquiler de uno o incluso dos meses se imponen de nuevo en un sector con cerca de 3.000 pisos en oferta y donde los precios han soportado los arrebatos de la recesión. Por regla general no han experimentado subidas llamativas, pero tampoco descensos alarmantes. La media se mantiene en los 1.500 euros por mes, eso sí, con notables diferencias.

Laredo, por ejemplo, presenta las tarifas más elevadas: hasta 3.000 euros en función de la ubicación del piso. «Y se alquila todo», reconocen en la inmobiliaria Mi Villa. Joaquín Castillo, desde su competidora El Parque, confirma el tirón de la localidad cántabra, donde cifra en más de 500 los apartamentos en alquiler. «La playa de Laredo es amplia y segura y la oferta de servicios hosteleros y de animación en la calle es muy buena, por lo que, aunque el buen tiempo no esté asegurado, la gente lo pasa bien», subraya.

PRECIOS MEDIOS

Bizkaia
Bakio y Lekeitio: 1.500 euros mes. Mundaka:3.500 euros temporada. Bermeo: 600 euros mes. Gorliz y Plentzia: Más de 4.500 euros los tres meses.
Cantabria
Laredo: hasta 3.000 euros mes. Noja: 1.500 euros la quincena. Castro: 1.500 euros mes.
Burgos
Medina de Pomar y Villarcayo: 800 euros al mes.
La Rioja
1.000 euros al mes.

En Castro, el gestor de la misma firma, calcula en la mitad las viviendas disponibles, así como la renta a pagar. «Hemos alquilado algunas de 2.000 euros en agosto, pero la media ronda los 1.500, lo mismo que en los últimos años», subraya Roberto Sáez de Astiazu. Menos oferta y menos precio que se explica por la llegada de un turismo «familiar, de gente que viene desde pequeña, ha formado su propia familia y ya no entran todos en casa de los padres». Y también porque cada vez «hay menos pisos de temporada, porque los acaban comprando».

También la fidelidad familiar o sentimental está detrás del perfil del veraneante en Mundaka. «Años atrás bajó un poco el tiempo de estancia, pero ha vuelto a resurgir el alquiler trimestral por unos 3.500 euros», subraya Reyes Aransolo desde Inmobiliaria Andrés, que también gestiona pisos en Bermeo en una situación radicalmente distinta. «Aquí la cosa sí que está a la baja; si el año pasado lográbamos 800 euros al mes, ahora rozamos los 600», lamenta su responsable, Rakel Andrés.

Desde Semana Santa

Donde también ha vuelto a coger fuerza la estancia prolongada es en Gorliz y Plentzia. Según Mikel García, de la firma Galar, el 80% de sus alquileres son por dos meses. «La gran mayoría son gente del entorno de Bilbao que ha veraneado desde siempre; deja a la familia y va a trabajar a diario desde aquí». En Lekeitio, sin embargo, esta práctica ha perdido enteros y prima el mes y la quincena. «Cada vez hay más personas que se decantan por la propiedad», interpreta Jon Mikel Sapirain, de Inmobiliaria Bakea III.

Los vizcaínos recuperan el alquiler de larga estancia para disfrutar de sus vacaciones tendencia

A quince días han vuelto a subir las estancias en Noja, otro epicentro estival de vizcaínos «y vallisoletanos», donde la crisis había arrasado. «El año pasado, el 70% de los pisos se reservaban por semanas, pero ahora ya sólo el 30%», concreta Sonia Martínez desde Inmoplaya. Una mejoría extensible a los plazos: muchas viviendas están comprometidas «desde antes de Semana Santa, que cayó en marzo».

Ya en menor medida, tanto en número como en precios, se sitúan las localidades burgalesas y riojanas. En Haro, las «decenas» de pisos han recuperado la mensualidad. «Antes venían los abuelos con los niños los tres meses, pero ahora se reparten más los tiempos», subraya Mari Vega, de Inmobiliaria Vista Alegre. En agosto también se habla euskera en Medina de Pomar y Villarcayo. «Las Merindades lo reúnen todo: un clima especial, a una hora de Bilbao y precios asequibles», resumen desde Inmobiliaria Garay.

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