50 kilos de purpurina de Pinpilinpauxa: y ahora, ¿cómo se quita?

Compran la purpurina en bolsas de un kilo.
Compran la purpurina en bolsas de un kilo. / Pinpilinpauxa Konpartsa

La comparsa ha hecho del brilli-brilli su seña de identidad. «En un principio nos la echábamos entre nosotros, pero empezamos a repartirla y nos dimos cuenta de que volaba»

Virginia Melchor
VIRGINIA MELCHOR

El grado de desmadre en Aste Nagusia se mide por la cantidad de purpurina que uno lleva adherida a su cuerpo. Aquellos que deslumbran cual bola de discoteca andante es porque se lo han pasado en grande o, al menos, se han pasado por Pinpilinpauxa. Lo llevan escrito en su pelo, cara, cuello, brazos… hasta sus sábanas han sufrido las consecuencias. La 'culpable' de semejante rebozado es la comparsa más loca de Aste Nagusia, que ha hecho del brilli-brilli su seña de identidad. Sirven conos de papel rellenos de purpurina para que el cliente decida echársela sobre sí mismo o embadurnar a la cuadrilla.

En un principio, su uso se limitó a la piel, pelo y ropa de los propios comparseros. «Nos la echábamos entre nosotros. Con un kilo teníamos para toda la semana, pero hace 7 u 8 años empezamos a repartirla. Dábamos un kilo cada día y volaba», cuenta Javi Donosti, comparsero de Pinpilinpauxa. Así que en dos años llegaron a los 50 kilos, que es la cantidad que han repartido en total esta Aste Nagusia. «Sabemos que hay gente que no viene a nuestra txosna para no mancharse, pero son muchas más las personas que nos la piden. De hecho, tenemos que dosificarla bastante. Podríamos gastar más, porque la gente es muy 'yonki' de la purpurina, pero creemos que ya es suficiente para que brille todo Bilbao», bromea Javi.

Y tanto. Hasta se ha creado en Facebook una 'Asociación de Afectados por la Purpurina de Pinpilinpauxa' que cuenta con más de 3.600 seguidores. Los sufridores que la han padecido en sus propias carnes han encontrado en esta página una plataforma en la que poder compartir su calvario. Saben que con sus testimonios pueden ayudar a otras personas que estén en su misma situación. «Una pasada más de estropajo y me encuentro con el hueso», relata Leire apesadumbrada. Zaloa lamenta que la ropa «salga con purpurina de la lavadora» y la actriz Gurutze Beitia, otra de las afectadas, asegura que «ni en la tintorería» han conseguido sacarla. Otros casos son más preocupantes. Martina estuvo a punto de ir al médico porque se asustó al pensar que «orinaba luciérnagas» e Iker solo encontró una forma de librarse de ella… «quemar la casa».

Lo cierto es que cuesta sudores –además de muchas duchas y lavadoras- desprenderse de la purpurina. Es una auténtica pesadilla, casi peor que la vuelta al cole. Menos mal que en Internet hay algunos consejos para eliminarla: se recomienda la clásica cinta adhesiva para despegarla de la piel. En el caso del pelo, la solución pasa por coger papel de cocina y rociarlo con laca hasta que quede húmedo. A continuación, se pasa el papel por la cabeza y la propia adherencia del spray fijador conseguirá que no quede ni rastro. Y en la ropa, lo mejor es pasar un rodillo, de los típicos que se usan para quitar pelusas.

Los afectados también tienen sus truquillos. Pilar asegura que para quitarla de la piel lo mejor es pasarse «un guante de crin». Marta, por su parte, lo consiguió en la segunda ducha. «En la primera no salía y lo más difícil es quitarla del pelo», cuenta esta joven bilbaína que estuvo el sábado «dándolo todo» en la txosna. Los comparseros son conscientes de la dificultad que entraña quitarse la purpurina y han pensado en publicar en sus redes sociales algunos «briconsejos» para eliminarla por completo. «Lo que hay que hacer es frotar muchas veces y usar una liendrera para que desaparezca del pelo. Aunque nosotros somos partidarios de no quitarla, así recordaremos las fiestas durante mucho tiempo», bromea Javi.

Este lunes han publicado en el Facebook de Pinpilinpauxa una fotografía de la única bolsa de purpurina que les ha sobrado estas fiestas. «El resto está ahora en vuestras sábanas, en vuestras zapatillas, en vuestra ropa interior, en los suelos de vuestras casas y en vuestros gatos. Y seguramente estará ahí durante varias semanas, puede que incluso más allá de Navidades», escriben. «Así, cada vez que veáis un poco de nuestra purpurina, os acordaréis de nosotras y de Aste Nagusia. O de esas noches de juerga con las amigas. O de comer un bokata en las txosnas. O de quedar para ver los fuegos, pensar que no ibas a liarte y volver a casa a las 6 de la mañana. O de esa persona especial a la que has conocido estos días», concluyen en una publicación que en cinco horas ha recibido casi mil 'me gustas'.

Yurena o Azúcar Moreno

Los comparseros de Pinpilinpauxa no solo han tirado la casa por la ventana en cuanto a purpurina se refiere. También han dado el pelotazo con sus conciertos de este año. Yurena, que actuó el lunes, abarrotó la txosna. Azúcar Moreno, que cantaron el jueves, directamente colapsaron El Arenal. Solo se podía pasar por la zona en fila india y armándose uno de paciencia. Y Ainhoa Cantalapiedra arrasó el sábado ante un público entregadísimo. «Organizamos conciertos porque nos gusta dar fiesta a Bilbao, que se genere buen rollo y buen ambiente, no por recaudar, porque hay tanta gente que es muy difícil llegar hasta la barra», cuenta Javi, que ya tiene «una larga lista de ideas» para las actuaciones musicales del próximo año. Y sí, habrá purpurina.

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