Cambian de sitio el escenario del parque Europa en fiestas para evitar avalanchas

Concierto de The Zombie Kids en un parque Europa a rebosar en las fiestas de 2013. /Jordi AlemanyGráfico
Concierto de The Zombie Kids en un parque Europa a rebosar en las fiestas de 2013. / Jordi Alemany

El Ayuntamiento de Bilbao traslada a la parte alta del recinto el montaje de los conciertos para ganar vías de escape y facilitar el acceso de un público multitudinario

José Mari Reviriego
JOSÉ MARI REVIRIEGO

El Ayuntamiento de Bilbao ha decidido darle una vuelta a los conciertos programados durante las fiestas dentro del parque Europa. Este recinto, ubicado en el barrio de Txurdinaga con un aforo cercano a las 20.000 personas, se mantiene como el espacio destinado a las actuaciones musicales más multitudinarias de la Aste Nagusia, pero la concejalía de Seguridad Ciudadana ha llegado a la conclusión de que es mejor cambiar de sitio el escenario como medida de prevención.

Los gestores municipales de Protección Civil lo han desplazado a la parte alta del parque para ganar en capacidad a la hora de gestionar los desplazamientos internos del público, que se vuelven a presumir masivos. Especialmente en la cita del miércoles, reservada a la banda juvenil Morat. Formado en Colombia y con gran tirón entre la chavalería, el grupo viene de desatar la locura en la Semana Grande de Gijón.

LA CLAVE 18.500

personas es el aforo del parque Europa. Con el cambio de ubicación del escenario no se ganará en capacidad, pero sí en seguridad.

El Consistorio de Bilbao no quiere sobresaltos ni con Morat ni con el resto de conciertos en caso de evacuación, tras comprobar que la anterior localización del escenario, en la parte baja, entrañaba ciertos riesgos. La seguridad estaba controlada, pero la falta de vías amplias de escape aumentaba el peligro de que se formasen los temidos ‘tapones’.

Además, el público se aglomeraba ligeramente inclinado en una superficie en cuesta que incrementaba la posibilidad de avalancha contra el escenario. Con la nueva ubicación, los accesos serán más ‘limpios’ y espaciosos, explicó ayer el director de Protección Civil y Emergencias, Andoni Oleagordia.

El cambio de ubicación del escenario dentro del parque Europa revela la importancia de la seguridad en la gestión de las actuaciones en directo en la Aste Nagusia. Pero también la ausencia de un gran espacio abierto, bien comunicado y sin problemas en el perímetro desde el final de la explanada de Botica Vieja, en la que Fito metió a 60.000 aficionados en 2004. Posiblemente, el concierto más multitudinario al aire libre en Euskadi.

Artistas internacionales

Este recinto, operativo hasta 2011, fue el escenario de artistas como Iggy Pop y Carlinhos Brown, en una etapa, ya finalizada, en la que el Ayuntamiento programaba conciertos internacionales gratuitos. Botica Vieja había tomado el testigo a la añorada plaza del Gas, un auditorio que solía registrar llenazos de vértigo. Y de miedo, por la falta de accesos en condiciones en un anfiteatro de pronunciadas pendientes. Más de una vela se puso simbólicamente en el angosto callejón de la calle Quintana para celebrar la ausencia de incidentes al término de las actuaciones de mayor tirón, como las protagonizadas en su día por Manu Chao, Amaral, Dover o Su Ta Gar.

Desde el adiós de Botica Vieja, cancelado como espacio festivo por la construcción de la clínica del IMQ, el Ayuntamiento ha buscado una alternativa de garantías. Lo intentó en la explanada del Museo Marítimo, pero Juan Magán demostró en 2012 que el llamado Espacio Karola se quedaba muy pequeño. La proximidad de la ría elevaba aún más la temperatura de la zona.

Las claves

El riesgo
Los aficionados se aglomeran delante del escenario y taponan #la entrada de público
El problema
La pérdida de Botica Vieja dejó a la Aste Nagusia sin un lugar espacioso para la música en directO

El Consistorio trabaja desde entonces con dos grandes recintos: Abandoibarra, junto al Guggenheim, con capacidad máxima para 10.000 personas; y el parque Europa, oficialmente, para 18.500 espectadores. En este último recinto, la concejalía de Protección Civil ha decidido extremar la seguridad para evitar en la medida de lo posible cualquier susto. Hasta ahora, el escenario estaba abajo y de espaldas a la carretera, lo que dificultaba el flujo de espectadores por el acceso principal. Los fans se agolpaban delante del escenario y podían ‘taponar’ una eventual evacuación.

Con el escenario situado ahora en la parte alta, el Ayuntamiento gana en capacidad de maniobra y puede afrontar más aliviado los movimientos del público. Un obstáculo menos.

El Ayuntamiento extrema la seguridad con los conciertos de Abandoibarra

Los conciertos de Abandoibarra, en la explanada del Museo Guggenheim, obligarán al Ayuntamiento a extremar de nuevo la seguridad. La concejalía de Protección Civil trabaja de antemano en este recinto «siempre como si estuviese todo lleno», según su director, Andoni Oleagordia. Los planes de prevención y de actuación se elaboran con independencia del tirón de cada artista o grupo programado, aunque en algunos casos su capacidad de convocatoria sea más que evidente, como pueden ser los casos en estas fiestas de Amaral, Antonio Orozco, Vanesa Martín, Esne Beltza o M Clan. El Consistorio se volcará en la organización de estas actuaciones, aunque también asume que la capacidad de arrastre de las bandas puede elevarse si las radios comerciales pinchan sus canciones en vísperas de la cita.

Por eso, quiere estar prevenido. El Ayuntamiento no acostumbra a cerrar totalmente un acceso principal salvo que sea necesario por razones de seguridad. Esas restricciones pueden acabar generando «un problema de orden público» entre los aficionados que pretenden ver un concierto gratuito.

Para evitar problemas, deja abierta la entrada por un lateral del Guggenheim, pero corta el acceso por el muelle, debajo del puente de La Salve. De esta forma, impide que el público se apelotone y facilita que se reparta mejor por Abandoibarra cuando ha entrado mucha gente.

El recinto tiene capacidad para entre 7.500 y 8.000 personas de forma holgada, pero pueden llegar a las 10.000 distribuidas hacia la pasarela Pedro Arrupe. Un colchón clave contra las aglomeraciones. «Como son conciertos gratuitos. No sabes a qué hora va a entrar y y salir la gente», advirtió Oleagordia.

Pese al control, los agobios suelen acompañar la celebración de algunos conciertos en este recinto. Para curarse en salud, el Ayuntamiento despliega una lancha en la ría y, como en el resto de escenarios, ambulancias y equipos de bomberos entre bambalinas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos