La crisis latente en Mirandesa de Electricidad, que empezó a hacerse evidente con la firma de un ERE de seis meses a mediados de 2010, prorrogado por un año más en diciembre- aprobado por 16 de los 26 trabajadores que en aquel entonces formaban la plantilla-, ha terminado por provocar el cierre definitivo de la empresa. Los 21 empleados actuales han pasado a engrosar las listas del desempleo en la ciudad.
Las explicaciones dadas por parte de la empresa para justificar las razones del cierre se centran en problemas económicos, en la falta de solvencia en la que se encuentran. «La situación era crítica y hemos tenido que adoptar esta medida. En los últimos años hemos venido acumulando más de 300.000 euros de impagados», argumenta el gerente de Mirandesa de Electricidad, Ramón Palacios.
La última factura que no han podido cobrar ha sido la de «MC Construcciones, en el Vivero de empresas», por lo que según Palacios «no podemos hacer frente a los pagos en los bancos». La inmensa mayoría del trabajo que venía realizando la empresa eran «instalaciones eléctricas para constructoras, alrededor del 90%», y la caída de ese sector «nos ha arrastrado».
El cierre de Mirandesa de Electricidad ya se ha hecho efectivo, y todos los integrantes de la plantilla han dejado de pertenecer a la mismas al aplicárseles un despido disciplinario. Según argumenta el gerente «es una fórmula como otra cualquiera para que se sigan los trámites que conduzcan a que los obreros puedan recibir, en su momento, las retribuciones que les correspondan». Apunta también que en este sentido has seguido «los consejos de su asesoría», y que «se ha hecho de mutuo acuerdo con los representantes de los trabajadores». E insiste en que «no tiene mayor trascendencia» y que se ha adoptado esta fórmula «entendiendo que pueda ser la mejor; es lo que esperamos».
Algunos de los trabajadores discrepan y reclaman que se les adeuda su salario desde octubre de 2012 y que tampoco han recibido finiquitos ni indemnizaciones.


