Era una vieja demanda de los centros educativos que ve la luz gracias a la reciente ampliación de la plantilla de la Policía Local. Diecisiete agentes municipales, todos voluntarios, integran el nuevo grupo de Acción Local sobre Drogas. Su cometido es claro. Controlar y evitar el consumo de drogas -tanto legales como ilegales- por parte de los menores vitorianos en sus entornos escolares.
Esta nueva unidad especializada, presentada ayer por la concejala de Seguridad Ciudadana, Marian Castellanos, opera desde principios de año en la totalidad de centros educativos de la capital alavesa.
Distribuidos en los cuatro turnos de día, vigilan los colegios y sus inmediaciones «desde las seis de la mañana hasta las 22.30 horas». Actúan en «estrecha colaboración» con las familias, profesores y el resto de unidades de la Guardia urbana, como la Policía de barrio o, si fuera necesario por la gravedad del caso, con la unidad de Investigación. «El objetivo final es generar espacios sin drogas, seguros», recalcó Castellanos.
Culmina así, subrayó, una vieja aspiración ya que, desde 2007, un único agente se encargaba de esta labor. La última OPE, con la entrada de 39 nuevos efectivos, ha habilitado la gestación de este grupo especializado.
Tienen una ardua labor por delante. A lo largo del año pasado, cuando un único policía -nombrado coordinador de esta unidad de nuevo cuño- se encargaba de este cometido, realizó nada menos que 570 intervenciones en los entornos de 33 centros escolares. De éstas, 322 se debieron al consumo de estupefacientes, saldadas con 107 expedientes a adolescentes con edades comprendidas entre los catorce y los dieciocho años. También abrió acta en 37 ocasiones por peleas entre chavales, otras 32 por delitos, catorce por gamberrismo y ocho por acoso escolar.
Actúan de paisano
Los integrantes de la nueva unidad, que actúan de paisano, han recibido formación desde el pasado octubre a cargo del coordinador de Acción Local sobre Drogas y médico de Salud Pública del Ayuntamiento de Vitoria, Joseba Zabala, y del agente que realiza desde hace cinco años esta tarea de manera específica.
La noticia fue acogida ayer con satisfacción en los colegios consultados por este periódico. «Aunque ha bajado algo este fenómeno, aún es frecuente encontrarte a la primera hora de clase a chavales 'fumados' que no son conscientes del daño que se están haciendo», explica una profesora de un conocido centro escolar vitoriano.