Todo el mundo sabe que fumar y comer muchos alimentos con colesterol es malo. Tampoco le pilla a nadie de nuevas el hecho de que consumir fruta y verdura a diario es beneficioso para la salud. Pero, ¿hasta qué punto afectan ciertos gestos a nuestra esperanza de vida? El profesor David Spiegelhalter, estadístico de la Universidad de Cambridge, se propuso encontrar una manera de calcular el impacto que tienen ciertas actividades en nuestra longevidad. Y parece que lo ha conseguido gracias a los 'microlives' (microvidas), un concepto que prescinde de las estadísticas y sondeos por años, para centrarse en una unidad temporal muy pequeña: ni más ni menos que media hora.
Así pues, hechos tan simples como fumar, tomar un par de copas, comer carne roja o pasarse todo el día pegado al televisor pueden llegar a restar 30 minutos (un 'microlive') a los años que nos tocaría vivir en principio. Por el contrario, según la prestigiosa revista 'British Medical Journal', que ha publicado el estudio, no consumir más de una bebida alcohólica al día, comer muchas frutas y verduras o practicar como mínimo 20 minutos de deporte diario nos puede proporcionar hasta dos horas más (cuatro 'microlives') en el mundo de los vivos. Es como para pensárselo.
Los hombres suecos
No solo de consumir va la cosa ya que, en opinión del científico británico, los factores demográficos también influyen en la longevidad de las personas. De esta manera, ser mujer en vez de hombre supone ganar cuatro 'microlives' diarios. Y si la persona en cuestión es hombre y encima sueco, vivirá más que un ruso, en la medida en que ganaría 21 'microlives' diarios. El informe añade otros ejemplos cuanto menos curiosos, como que vivir en 2012 en lugar de 1912 supone un aumento de 15 'microlives'.
A pesar del cúmulo de datos pintorescos, el profesor sostiene que su método resulta efectivo para que la gente piense con más conciencia en el riesgo que conllevan ciertas costumbres. Ahora bien, también recuerda que su método tiene limitaciones, que es aproximado y se basa en supuestos. En el término medio está la virtud.