La décima legislatura de Cataluña dio ayer sus primeros pasos con la constitución del Parlament y la elección de la Mesa de la Cámara, que estará presidida de nuevo por la democristiana Nuria de Gispert, cuyo discurso inaugural fue calificado de frentista y soberanista por PP y PSC. Mientras, CiU y Esquerra prosiguen las negociaciones y el cruce de mensajes. Pese a los requerimientos de los representantes de Artur Mas, los republicanos mantienen su empeño en concretar una fecha para la consulta porque temen que, a la hora de la verdad, los convergentes flaqueen.
La incógnita en torno al pacto entre CiU y ERC para garantizar un Gobierno estable sigue sin despejarse, lo que afecta directamente a la investidura de Mas. Estaba previsto que la sesión se celebrase entre este jueves y el viernes, pero todo apunta a que se retrasará al 3 y 4 de enero. Todo dependerá de cómo transcurran las negociaciones, que siguen encalladas en el calendario de la consulta.
«No podemos dejar este proceso en la indefinición temporal y eternamente abierto porque el país no se lo puede permitir», dijo ayer el líder de ERC, Oriol Junqueras. «Esperemos que a CiU no le tiemblen las piernas con el referéndum», añadió. Desde la federación nacionalista, Oriol Pujol reclamó a los republicanos un «margen de flexibilidad» con las fechas.
Doble presión
En materia presupuestaria y fiscal también hay diferencias, en concreto en la recuperación del impuesto de sucesiones y en la creación de nuevas tasas. Unas medidas que recibieron ayer un fuerte rechazo de los empresarios. La patronal Fomento del Trabajo y la Cámara de Comercio de Barcelona reclamaron a Mas que no suba la carga fiscal y no recupere el impuesto de sucesiones. Esquerra pide lo contrario, así que Mas se ve presionado por la derecha y por la izquierda.
El pacto también preocupa a Mariano Rajoy, que está convencido de que traerá «división, inestabilidad e inseguridad» a Cataluña. Por ello, ofreció diálogo a Artur Mas y le advirtió de que los ciudadanos «no perdonarán a nadie» que se adentre por «los caminos de la incertidumbre», y menos en tiempos de crisis.