Pese a que en sus manos brilla el trofeo de 'Alavesa del mes' de EL CORREO y su compañía Teatro Paraíso ha sido elegida Premio Nacional de Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud, a Pilar López le cuesta dejar a un lado el pesimismo. Lleva tres décadas en esta profesión, y este último año le ha traído algo más que este gran reconocimiento. La incertidumbre de los recortes en la cultura, el adiós a proyectos clave y la necesidad de reinventarse han marcado una de las peores etapas en la carrera de esta artista.
-Estos dos premios han llegado en un momento que no es el mejor para Teatro Paraíso.
-2012 ha sido un año muy duro. Empezó con el cierre del proyecto que teníamos para crear un centro de innovación escénica en Zabalgana para la juventud, una iniciativa puntera en todo el país. Luego empezó a peligrar el teatro Beñat Etxepare y todos los proyectos que ya estaban en Vitoria desde hace muchos años. No solo los nuestros, porque vemos cómo se van desmoronando poco a poco los proyectos de los demás.
-Pero se ha plantado cara a la adversidad.
-Con la llegada del verano, la compañía decide reponerse, tirar para adelante y pensar que nuestra creatividad, nuestra profesionalidad y la capacidad que tenemos para construir el futuro ha de estar presente. Hay que generar proyectos nuevos, y planteamos Kunarte, esta pequeña fábrica de creación para la infancia. También preparamos otro programa en torno al Beñat Etxepare, que al final sale a concurso público. Y exploramos otras direcciones para crear sinergias con otras compañías de fuera para realizar la gira del espectáculo.
-¿Cuál cree que es la solución para evitar que Vitoria se sumerja en un declive cultural?
-Para mí, esto es una metáfora de que en los momentos más difíciles hay que pensar que hay posibilidad de encontrar un futuro, una solución. Y eso está ligado a una idea, que es importante para nuestra sociedad: invertir en cultura. Porque si tenemos un premio nacional, que no es solo de Teatro Paraíso sino de este territorio que nos ha dado oportunidades para crecer y desarrollarnos, ha sido posible porque se ha invertido. Por tanto, si queremos tener oportunidades en el futuro debemos invertir en cultura. Que no se nos olvide, porque si no estaremos retrocediendo al siglo XIX.
-En ese sentido, la dotación económica del premio nacional va a cubrir esa ausencia de ayudas institucionales.
-No hemos dudado en qué usar los 30.000 euros que conceden con el premio. Nuestra vocación es de servicio público, y creemos en los proyectos que estamos desarrollando, y por eso ese dinero lo vamos a invertir ahí, en el teatro Beñat Etxepare, en Kunarte, en la campaña que hacemos con la Diputación… En alimentar de alguna manera el ecosistema cultural y teatral que tenemos alrededor, porque sentimos que tenemos responsabilidades, y queremos aportar nuestro grano de arena para que esto siga adelante y construyamos un futuro entre todos.
Compromiso político
-Pero también hay que trabajar otros aspectos.
-Es cierto que tenemos menos dinero, pero ése no es el único problema, sino que no tenemos una hoja de ruta, un plan de acción, y esto lo necesitamos con urgencia. He visto que se está hablando de ello por parte de algunos partidos políticos en el Ayuntamiento, y es necesario que los políticos se comprometan con su entorno cultural, acompañen a los artistas…
-Y, sobre todo, sin olvidar el beneficio que aporta Teatro Paraíso a su público infantil.
-Nuestro trabajo es fundamentalmente de creación y de formación de público. Cuando creamos un espectáculo pensamos en ofrecer lo mejor de nosotros mismos, en hacerles preguntas a los espectadores, en remover conciencias, en ayudarles a crecer, estar a su lado en este momento tan importante como es la infancia y la adolescencia, que son momentos de crecimiento y formación de las personalidades y los hábitos.