Por si quedaban dudas, el director de carrera permanente de la F1, Charlie Whiting, las disipó todas ayer en declaraciones al 'Sport Bild' alemán. Confirmó que el adelantamiento de Sebastian Vettel a Jean Eric Vergne fue «legal» y que ya fue «revisado» durante el Gran Premio de Brasil. «Vettel lo hizo todo de manera correcta. Él reaccionó a una bandera verde que estaba 350 metros adelante del último semáforo amarillo. Nunca tuvimos dudas de que ese adelantamiento fue legal», agregó. La bandera verde anula, según Whiting, la señal amarilla que prohíbe los adelantamientos.
El máximo responsable de lo que ocurre en las pistas del 'gran circo' recordó que ninguno de los pilotos que marchaban por detrás de Vettel «presentaron queja alguna por micrófono», lo que hubiera sido normal en caso de una violación de las normas. Otras voces de la FIA (Federación Internacional) confirmaron que la acción con la que Alonso ha presionado a Ferrari (el equipo se ha limitado a pedir una aclaración por escrito sobre la controversia) había sido «considerada» por los comisarios competentes ya durante la carrera. «Vettel no hizo nada mal. Había señales y banderas contradictorias, ello se investigó ya durante la carrera con el resultado de que no debe haber sanción alguna». Whiting reafirmó que «el título de Vettel no está en peligro. No habrá investigaciones a posteriori».
Tampoco se ha querido morder la lengua el mandamás del negocio sobre ruedas. Bernie Ecclestone calificó ante los medios británicos de «una completa broma» lo sucedido y las presuntas pretensiones ferraristas de alterar el desenlace final del Mundial de pilotos. «Están completa y absolutamente equivocados. Es una pena porque todo había ido muy bien. Fue una supercarrera, un supercampeonato. Ahora todo el mundo está hablando de esto».
Por otra parte, la F1 muestra una cara más amable y solidaria con la campaña lanzada por Kabui Kobayashi para recaudar fondos a través de internet que le permitan seguir en activo. En cinco días ha recibido 775.000 euros. Los donantes reciben una pulsera y la promesa de que su dinero será devuelto si el piloto nipón no consigue un volante en la Fórmula 1 para la temporada de 2013.