La comisión de recursos de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) confirmó ayer la victoria de Jean-François Copé en las elecciones internas a la presidencia del principal partido francés de centro-derecha. Pero François Fillon, el candidato perdedor, recusó la decisión por ilegal y parcial a la par que acudía a los tribunales ordinarios para instar la anulación de la consulta por fraudes masivos y lograr la organización de una nueva votación.
La guerra fratricida por el poder en la UMP, que ha dividido al partido en dos bloques antagónicos e irreconciliables, promete ser un culebrón maratoniano de desenlace incierto tras la salida en falso ofrecida por la comisión de recursos. Este órgano interno ratificó el triunfo de Copé e incluso amplió la ventaja de 98 votos, que le había otorgado la semana pasada la comisión electoral del partido, hasta las 952 papeletas resultantes de la invalidación por irregularidades del escrutinio en varios colegios. Según sus cálculos, Copé obtuvo 86.911 votos y Fillon, 85.959.
Fillon denunció un abuso de autoridad de Copé gracias a una instancia cuya composición «no ofrece ninguna garantía de imparcialidad». Según sus seguidores, que hablaron de «mascarada», cinco de los nueve miembros de la comisión, además de su presidente, habían llamado a los militantes a votar por Copé.
Equipo de personalidades
«Voy a elegir el perdón antes que la división, el futuro antes que el rencor», declaró el presidente tras ver ratificada su elección en una consulta en la que no percibe «ni vencedor ni vencido». Asimismo, se comprometió a componer un equipo dirigente con personalidades representativas de las diferentes sensibilidades, incluido Fillon porque «le necesitamos». «No puedo imaginar que continúe sus ataques judiciales contra nuestro partido», dijo.
La denuncia ante los tribunales civiles fue lanzada el viernes, antes incluso de la frustrada conciliación intentada por Alain Juppé el domingo. Un funcionario enviado por un juez de París se presentó ayer en la sede de la UMP para confiscar a título cautelar todo el material de las votaciones. Pero los partidarios de Copé le aseguraron que ya estaba precintado bajo custodia notarial.
Mientras tanto Nicolas Sarkozy comenzó a maniobrar en la sombra para cerrar una crisis cismática perjudicial para sus presumibles ambiciones futuras. El expresidente francés habló por teléfono con Copé y almorzó con Fillon sin que se prevea que asuma públicamente un papel de mediador con el que tendría todo que perder.