Su vida transcurre entre playas paradisíacas, un clima cálido, cochazos y resorts de lujo. Pero no todo es tan ostentoso como en series tipo 'CSI Miami', 'Nip/Tuck' o la mítica 'Corrupción en Miami'. «Esto no es súper Miami», advierte Julen Ibarzabal, que reside en la 'ciudad del sol' desde hace varios meses. Este joven vizcaíno trabaja en la empresa vasca Sammic, gracias a la beca del Instituto de Comercio Exterior Español (ICEX). Su currículo profesional le ha llevado a profundizar en mercados tan dispares como el británico, el centroamericano y, recientemente, en el 'made in USA'.
Pero salir a pasear por esta suerte de Benidorm de los 'states' es casi como darse una vuelta por la cercana Latinoamérica. Cuba está muy presente en esta metrópoli, en la que la 'jet set' contrasta con el nivel de vida humilde de una gran parte de su población. A mitad de la carrera de Administración y Dirección de Empresas en la Comercial de Deusto, Ibarzabal se tomó un año sabático en Londres. «Me fui a trabajar como camarero y la experiencia me gustó tanto que me lancé a hacer un intercambio internacional». Decidido. El último año previo a obtener el título lo cursó en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (México). Y allí se especializó en Negocios Internacionales.
Le picó el gusanillo aventurero: por eso se 'enganchó' al Programa de Internacionalización de la Empresa que ofrece el Instituto de Comercio Exterior Español (ICEX). Tras superar varias pruebas, entró a formar parte de este proyecto y cursó un Master en Gestión Internacional de la Empresa en el Centro de Estudios Comerciales (CECO) de Madrid. Ya con los estudios acabados y un potente currículum bajo el brazo, le destinaron a trabajar en la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Guatemala. Una república centroamericana que «me marcó» por sus contrastes; paisajes paradisíacos por un lado, evolución económica y social por otro. «Hay grandes desigualdades. Pero el país es auténtico, aunque la capital es peligrosa». ¿Lo mejor? «Es el destino ideal para un turismo real y natural».
Su puesto en la embajada española se convirtió en un trampolín laboral. «El analista de mercado me involucró en su trabajo y pude penetrar en los problemas diarios de las empresas españolas allí. Llevaba a cabo estudios económicos sobre el país y varios informes y análisis del comercio exterior». También se encargaba de gestionar las ferias sobre las bondades de la gastronomía española entre los guatemaltecos.
Pero sin duda lo que más huella le ha dejado del país quetzal es el carácter de sus lugareños. «Tienen muchos problemas, pero se les ve felices. Vivía en un pueblo habitado en su mayoría por gente local, me miraban con extrañeza. ¡Y siempre llevaban un machete para el campo!». De la tranquilidad tropical a la locura de Florida. Hace 7 meses, Ibarzabal completaba su beca en este lujoso destino. El programa de ICEX envió su currículo a la empresa vasca Sammic, especializada en equipamiento de hostelería y que ya comienza a penetrar en el mercado de los USA.
Así que ahora este joven de Getxo comparte lugar de trabajo con Sonny Crockett o el teniente Horatio Caine. Entre la suave brisa de South Beach y largas avenidas comerciales, Julen se encarga de labores administrativas, de marketing, logísticas y financieras. Y no sólo eso: le encargan tareas comerciales de cara a ferias en Nueva York, Chicago, Canadá y todo Florida.
Puede que los americanos nos ganen en muchas cosas: cine, industria, publicidad... Pero el tema gastronómico ya es otra cosa. El sector de la hostelería sube como la espuma en EE UU, el país de McDonalds y Burger King. Pero «se van dando cuenta que su salud es importante y surgen cadenas de comida saludable», incide Julen. En el estilo de vida, Miami es otro mundo. «Está muy influenciada por Cuba. Aquí se puede vivir sin saber una palabra de inglés. Puedes preguntar en inglés, pero te responden en castellano».
«Una ciudad inmensa»
Pero no todo son noches de glamour en exclusivos 'night clubs' como Mokai o LIV. Como en todas las urbes, las desigualdades sociales cristalizan en focos de pobreza. No es el caso de Miami Beach, con un paseo marítimo «precioso», aparte de la zona de los rascacielos. «Se puede vivir tranquilo o salir de marcha todos los días. Muchos mayores de Nueva York tienen una segunda casa aquí». Eso sí, la crisis inmobiliaria está disipándose y los precios ya comienzan a subir. Así que la gente que emigra a Florida ahora lo tiene más complicado. Los sueldos son más altos que en España, pero la vida también es más cara. «En el súper, la zona de los congelados es de las más importantes».
No se vive nada mal en la costa este: lujo, gente guapa y buen clima todo el año. Miami tiene muchos pros, pero un contra al que Ibazarbal no logra acostumbrarse. «Aquí todo se hace en coche. Se usa para ir a todos los sitios. El que nos alquiló el piso en seguida nos marcó un sitio para andar, saben que a los europeos nos gusta dar paseos», afirma Julen, al que aún le quedan unos meses en Florida con la posibilidad de que su empresa alargue su estancia allí y le contrate. «Si me lo ofrecen, me quedo». Aunque no me quedaría toda la vida». Es consciente de que es ahora cuando debe aprovechar su oportunidad. «Pero no hay que hacerlo como una obligación: es un reto».