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Un día con mucha historia

Miranda

Un día con mucha historia

Los pasajeros vivieron un viaje de época a través de un paisaje actual

15.04.12 - 02:14 -
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No pasaba inadvertida en el entramado de vías que vertebran la ciudad. El intenso humo delataba la presencia de la locomotora a vapor 140-2054 en la Vía 12 (aunque acabó saliendo de la 6) de la estación ferroviaria, donde se dieron cita cientos de mirandeses desde primera hora de la mañana. No querían perderse un viaje histórico, aunque fuera solo para despedir desde el andén a las 350 personas que habían sacado su billete hasta Alsasua.
Numerosos fueron los que vieron pasar el convoy cámara o móvil en mano para inmortalizar el momento. Otros, más tradicionales, se decantaron por ondear el pañuelo blanco. De lo que no hay duda es de que a muchos les costará recordar una ocasión en la que la zona estuviera tan concurrida. Antes de partir, el alcalde, Fernando Campo, se encargó de descubrir una placa que preservará el momento para la posteridad y hasta la Banda de Música acudió a despedir a los viajeros.
Algunos de ellos ataviados con sus mejores galas, siguiendo los cánones de la época victoriana, con faldas largas y abullonadas ellas y con chistera, traje y pañuelo o pajarita ellos. Destacaba la presencia de un grupo de varias personas que forman parte de una sociedad victoriana y que decidieron reunirse para la ocasión. Eran Larisa Zárate, de Miranda, que hizo de anfitriona, Gema Guerra, de Valladolid y Esther Calatrava, de Ciudad Real.
Todos los años participan en algún viaje relacionado con ésa época y esta vez, les encajó la celebración del 150 aniversario del primer tren que partió de Miranda. «No habíamos hecho nada parecido» y las experiencia les gustó. «Ha sido muy divertido, era curioso escuchar los pitidos del tren y ver el vapor tan denso por las ventanas», reconoció Esther.
Su presencia con atuendo especial era la única que estaba confirmada con la organización que se vio sorprendida por la respuesta de los mirandeses. «Hay entre 40 y 50 personas con unos atuendos increíbles, no nos lo podíamos imaginar. Ha sido algo totalmente espontáneo y les hay geniales», insistió Josep Calvera, uno de los organizadores de la cita.
Tanto estos como los que siguieron la estética de 2012, fueron ocupando sus plazas en los bancos de madera de 2 y 3 plazas. No había ni rastro de mullidos asientos, pero no hubo quejas, ni tampoco cojines. Fue de las pocas cosas que faltaron a lo largo de los cuatro coches arrastrados por la locomotora de vapor gracias a la fuerza del carbón.
La consigna del viaje estaba clara: había que disfrutar del día. Así que el ambiente fue creciendo por momentos. Buena parte del mismo se encargó de ponerlo la Orquesta Flash que nada más salir se dedicó a recorrer el tren de principio a fin, parando en todos los coches para amenizar el viaje, animar a cantar y bailar a todos los pasajeros. Algunos no dudaron en saltar al ruedo y marcarse un pasodoble y, por qué no, atreverse con alguna que otra estrofa de temas como 'Guadalajara, Guadalajara' o 'Guapa, guapa, guapa'...
Mientras, otras más aplicadas, se afanaban en la lectura del libro de 'Las buenas maneras de una señorita victoriana', en inglés por supuesto, para saber cómo hablar correctamente o cómo leer. Otros preferían los tebeos de Mortadelo y Filemón o los cuentos para ir pasando el trayecto. Al menos la primera parte, hasta llegar a la estación de Vitoria 50 minutos después de la salida.
Allí también los viajeros fueron recibidos por un nutrido grupo de personas que no quisieron perderse la oportunidad de inmortalizar el paso de un tren de vapor por su ciudad. La parada técnica duró 20 minutos, tiempo más que de sobra para que el público congregado echara un vistazo a la locomotora, diera un pequeño paseo por los vagones y volviera a tierra.
Los pasajeros, al contrario, aprovecharon para estirar las piernas, ya que todavía les quedaba más de la mitad del trayecto. Aunque no a todos, el alcalde Fernando Campo, con otros compromisos pendientes, se apeó ahí. Pero tuvo tiempo suficiente para rememorar algún viaje hecho con solo 10 años. «Tiene el mismo encanto que entonces. Soy usuario del tren y siempre me han gustado», reconoció.
El resto volvieron a ocupar sus asientos, incluida Nerea de solo mes y medio, para disfrutar de un paisaje verde tamizado por las gotas de agua que insistentemente mojaban los cristales de unas ventanas ahora cerradas pero que en su tiempo se podían utilizar. Así lo recordaba un cartel en el alertaba de que 'Es peligroso asomarse'. Tampoco las persianas de madera se podían sujetar. Han quedado ya como un simple adorno, más que como un elemento de confort. El humo y el olor a carbón también formaban parte del especial ambiente del viaje.
Muchas sensaciones
El aroma era una constante en el interior de los vagones, trasladando a algunos viajeros a su infancia, a recuerdos de viajes hechos en la niñez, porque los últimos recorridos a vapor se realizaron con fuel, un combustible mucho más pesado, y «no era igual. Se notaba mucho la diferencia», reconoció José Ramón Azurmendi, que tuvo la oportunidad de montar en otro tren especial, el que recorrió el trayecto Barcelona-Mataró hace 50 años, cuando era solo un niño.
Igual de entusiasmados estaban otros muchos ferroviarios de profesión, numerosos entre el pasaje, y personas como uno de los viajeros que no había dudado en volar desde Menorca, donde reside hasta Mallorca para de allí coger otro avión a Bilbao y, por último un tren a Miranda para poder viajar en el convoy de vapor.
El éxito fue rotundo, pese a que a la vuelta costara más de 3 horas completar la distancia que separa Alsasua de Miranda (a la ida fueron 2 y cuarto), hasta el punto de que Calvera tiene claro que «la fecha quedará para la historia de Miranda por la participación de la gente, que ha querido vivir su fiesta».
Una opinión compartida por el alcalde que se atrevió a apuntar que, junto con el Museo del Ferrocarril de Madrid, tratarán de estudiar la posibilidad de crear 3 ó 4 viajes turísticos que salgan desde Miranda para potenciar ese sector en la ciudad. De lograrlo, casi con toda seguridad sería un éxito para Calvera, porque el ambiente general «ha sorprendido mucho a la gente de fuera, tanto de Murcia como de Andalucía o Cataluña, no pensaban que se iban a encontrar con esto. Les va a dejar un buen recuerdo», zanjó.
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El histórico tren de vapor./ Avelino Gómez
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