elcorreo.com
Miércoles, 22 octubre 2014
lluvia
Hoy 1 / 14 || Mañana -2 / 16 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > >
Alubias y baile contra el frío y la lluvia

Miranda

Alubias y baile contra el frío y la lluvia

Dieciséis ollas ferroviarias fueron necesarias para preparar hasta 52 kilos de alubias con sacramentos

15.04.12 - 02:14 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
A fuego lento, muy lento, las ollas ferroviarias empezaron a hervir a primera hora de la mañana para cocinar un menú destinado a calentar el ánimo y el cuerpo de cientos de personas dispuestas a ocupar un sitio en el pabellón del colegio Sagrado Corazón, habilitado con mesas y sillas, para poder comer en un día gris y pasado por agua. La lluvia no dio tregua, hasta el punto de que casi se convirtió en nieve.
Pero eso no cambió el plan de trabajo de los ocho cocineros encargados del menú. A las 8.00 horas, después de pasar toda la noche a remojo, los integrantes de la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Mataporquera distribuyeron entre las 16 cazuelas de porcelana dispuestas para la ocasión (3 de unas 25 a 30 raciones, y el resto de 50) hasta 52 kilos de alubias blancas que se iban a cocer poco a poco. Tardaron cinco horas en estar listas -otra más de reposo-.
Y es que según explicó Raquel López, la jefa de cocina, el secreto de la receta es la paciencia, no tener prisa y dejar que las alubias se vayan haciendo poco a poco, gracias al calor desprendido por el carbón vegetal colocado en el doble fondo de la cazuela.
Tiempo y, por supuesto, contar con ingredientes de buena calidad. En esta ocasión, para combatir al frío se optó por un plato contundente con «costilla, panceta, morcilla, chorizo, pata y oreja de cerdo». Una comida, ayer lúdica, que tiene su parte histórica y conmemorativa del modo de vida de los antiguos ferroviarios. Ellos elaboraban su propio rancho en la locomotora, primero calentando el puchero directamente con el vapor y, después, con el carbón. Cada uno elegía su menú (unos alubias, otros patatas…) Y una vez parados, en la estación correspondiente, en un comedor se juntaban todos a comer.
Una gran fiesta
La receta fue la clásica. Nunca falla. La diferencia principal está en el número de comensales. El de Alsasua fue de los más numerosos para los que han cocinado. Se superaron las 400 personas, ya que a las 350 que partieron de Miranda se unió en la población navarra otro grupo, entre los que se encontraba su alcaldesa que no quiso perderse el hermanamiento entre colectivos ferroviarios de ambas localidades, tradicionalmente ligadas al tren.
De hecho, Julio García, responsable del Museo del Ferrocarril III Generaciones e impulsor del viaje, quiso rendir un homenaje especial a aquellos maquinistas que vivieron el vapor en sus años de trabajo. «Son gente mayor que se ha emocionado mucho al ver que nos hemos acordado de ellos», explicó Josep Calvera, uno de los coordinadores del programa de celebración del 150 aniversario. Y, sobre todo, al saber que «el trabajo que ellos hacían con mucho sacrificio hoy se ha convertido en un hobby».
Para ellos era algo prácticamente impensable que eso llegara a ser así. Y es que su realidad era la de largas jornadas laborales de entre 10 y 12 horas diarias, en las que el principal compañero de viaje era el humo. Tan negro y tan intenso a veces que hacía casi imposible ver lo que tenían a un palmo. «Dentro de la cabina llegaba a ser tan espeso que tenían que buscar las palancas al tacto, sin verlas, para poder seguir conduciendo. Era durísimo», incidió Calvera.
Tras ese recuerdo especial, llegó el momento del baile. Animados por los temas de la Orquesta Flash. Hubo de todo, pasodobles, rancheras e incluso jotas. A alguna de ellas les puso voz el propio Julio García, que nada más finalizar la entrega de diplomas y recuerdos fue el primero en abrir la fiesta y también el que rompió el pánico escénico y cogió un micrófono para poner voz a 'No te vayas de Navarra'. No fue la única canción que se escuchó a capella -con notable calidad, hay que decir-. No faltó ni el irrintzi tradicional vasco.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti
Alubias y baile contra el frío y la lluvia
Los viajeros degustaron el contundente menú en un pabellón del colegio Sagrado Corazón. :: A. GÓMEZ
elcorreo.com

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.