Un menor con una pistola de imitación, «imposible de reconocer como falsa», puso a prueba la profesionalidad de varias patrullas de la Policía Municipal ayer por la mañana en las calles próximas a la parroquia de Santa Clara, del barrio de Zabalgana, hasta que fue detenido «como en las películas», según relató un vecino a este diario.
El suceso, que pudo tener unas consecuencias dramáticas de no ser por la sangre fría mostrada por los agentes de Aguirrelanda, se produjo sobre las 12.23 horas cuando se recibió un aviso sobre una persona «con pintas sospechosas» y armado con una «pistola» en la mano que caminaba por la calle Castillo de Lantarón. Tres coches patrullas y varias motos localizaron al chaval y le siguieron hasta el número 20 del Paseo Juan Pablo II, junto a una cancha polideportiva. Desde cierta distancia varios niños, de fiesta ayer por el lunes de Carnaval, también fueron testigos de los hechos sin entender muy bien lo que pasaba.
«Estaba en casa cuando oí gritos», relató un vecino. «Unos policías le decían a un joven: 'Alto, al suelo y tira el arma'. Yo no podía ver bien lo que pasaba pero estaba cerca y he oído que uno de los agentes le decía al otro que le había encañonado. En ningún momento aclararon que la pistola era simulada. Otro guardia comentó después de cogerla que estaba descargada», narró el hombre.
«Pistola prohibida»
Un residente que vio la escena contó que un agente se bajó de su moto, sacó su arma reglamentaria y apuntó al adolescente mientras se avalanzaba sobre él. «Le derribó con una llave y otros se le echaron encima. El joven se resistía. Hasta que le pusieron boca abajo, le esposaron y se lo llevaron en un coche», explicó el testigo.
Un segundo sujeto, al parecer un mendigo, se acercó y tras conversar con los agentes fue identificado. Fuentes municipales confirmaron que el arma era de imitación de las que se consideran «prohibidas, muy difíciles de distinguir a corta distancia». El menor fue recogido por sus tutores y las diligencias llevadas ante el juez y el fiscal.