La tradición en España dista mucho de ser semejante a la que existe en otros países, como es el caso de Inglaterra. Los movimientos se suceden en los banquillos y los entrenadores son los primeros que pagan los platos rotos de un equipo con una trayectoria menos positiva. De momento, Carlos Pouso no llega a las dos temporadas completas, le falta el último trimestre, pero en el cómputo global de citas oficiales (Liga, Copa y 'play off') suma más que ningún otro técnico en Segunda División B. Números que se incrementarán en primavera cuando se dé el carpetazo definitivo a la campaña 2011/12 y se sumen otros catorce partidos del torneo de la regularidad, más los correspondientes a la promoción de ascenso; una fase que es más que probable que pueda disputar.
El actual inquilino del banquillo mirandesista contabiliza 38 duelos del anterior campeonato doméstico, más otros 24 del actual; son 62 a los que hay que añadir los seis de 'play off' de la temporada anterior y los once de Copa del Rey que ha jugado el Mirandés en su exitosa trayectoria en la competición del K.O. Hasta la fecha, un total de 79 citas con el Mirandés en la categoría de bronce.
No es el único que va a completar dos temporadas en la dirección técnica del equipo, pero sí el que más encuentros ha dirigido. Tampoco se puede obviar que su contrato tiene vigencia hasta el año próximo, por lo que cumplirá al menos tres como preparador rojillo si todo transcurre con normalidad.
La primera presencia del Mirandés en Segunda B data, como es sabido, desde que se creó esta división; era la temporada 1977/78 con Pedro Mari Beascoechea en el banquillo. Siguió una más formando tándem con Imanol Arano; en total 76 partidos entre las dos temporadas en Liga porque entonces no había promoción de ascenso ya que se subía de forma directa y no disputó tantos duelos coperos como ahora.
El mirandés Antonio Solana es el otro entrenador que cuenta en su haber con 76 partidos oficiales. Dirigió al equipo de su ciudad entre los años 1979 y 81. A partir de entonces, todos los demás que han entrenado a los de Anduva en Segunda B tienen menos partidos en el banquillo.
Quien más se acerca es un mirandés: Aurelio Puente. Permaneció (en Liga) en 49 ocasiones, 38 de ellas junto a Chus Izaguirre en el ejercicio 1987/88, más otras 11 en la 90/91.
Cuatro en una temporada
Es en esa campaña, en la primera de los 90, cuando se produjo un hecho al menos curioso en cualquier club y sobre todo más peculiar si se trata de uno de Segunda B. Hasta cuatro entrenadores tuvo el Mirandés en un puñado de meses, los que duró la competición de aquel curso, uno de los más convulsos -sino el que más- en lo deportivo de la historia mirandesista.
Comenzó un joven Juan Manuel Lillo; tras 23 partidos fue destituido, pese a que el Mirandés se encontraba clasificado en la zona tranquila, por lo que resultó sorprendente esta decisión (al menos de puertas hacia afuera). Tras el tolosarra entró Juanjo Ortiz, quien apenas duró tres partidos; acto seguido le sustituyó José María Bezares, con un solo choque en su haber -todo un récord- y a continuación culminó la temporada el citado Aurelio Puente.
Una campaña también protagonizaron Juanito Arriarán (1981/82) y Félix Arnáiz 'Lucas' en la 2003/04. El burgalés también suma seis partidos de promoción a Segunda - entonces era liguilla-, por lo que son 44 más la Copa (cayó eliminado en treintaidosavos de final ante el Zaragoza, el campeón posterior, a partido único en Anduva).
Y otro mirandés: Julio Bañuelos, en la 2009/10. Obtuvo el último ascenso a Segunda B del equipo y continuó en la siguiente campaña, cuando consiguió la permanencia en el regreso a la tercera categoría del fútbol español.
Otra temporada en la que se produjo un excesivo movimiento en el banco fue en la 2004/2005; el primero en comenzar fue José Ignacio Soler; los adversos resultados propiciaron su marcha tras 10 partidos como rojillo. Acto seguido fue Cándido Arroyo, quien asumió las riendas deportivas de la plantilla para cumplir 13 partidos. No respondió a las expectativas y fue José María García de Andoín, afincado en Miranda, el que acabó la temporada: 15 partidos fue su bagaje, a los que hay que añadir otros cuatro de las eliminatorias para evitar un descenso que finalmente se produjo en un año recordado también por la Copa. Son 496 los partidos de Liga y 'play off' que ha jugado el Mirandés en sus trece presencias en Segunda B. Faltan 14 jornadas para acabar la actual y ya se ha asegurado, al menos, la permanencia.