El Eibar temía que la campaña de captación de socios se cerrara con un importante descenso en el número de abonados y sus presagios se han visto cumplidos. Los atractivos descuentos ofrecidos a aquellos socios que facilitaran la inscripción de nuevos abonados apenas han podido competir con los embates de la crisis, uno de los principales motivos que han provocado que la masa social haya sufrido un sustancial mordisco en sus cifras.
Las 109 bajas sufridas superan con creces las 44 altas que se han producido, lo que sitúa el número total de abonados en 2.659, lejos ya de los 2.892 socios de hace tan solo dos campañas.
Resulta inquietante que esos 109 socios que han dejado de serlo 65 abonaban el carnet de adulto, el más caro y, por tanto, el que mayor rendimiento aporta. Además, otras 11 bajas corresponden a pensionistas, mientras que 20 de ellos eran de categoría juvenil, seis infantiles y ocho infantiles especiales, un carnet que permite ver cada partido del Eibar en casa por apenas un euro.
En cambio, de los 44 nuevos socios inscritos solo 14 son adultos, cinco se integran dentro de la categoría de pensionistas, siete en juveniles, otros diez en infantiles y los restantes ocho son de categoría infantil especial, el abono más reducido de todos los disponibles.
Apretarse el cinturón
Son varias las causas que, a juicio del mandatario armero, han provocado esta reducción, aunque atribuye a la actual coyuntura económica la mayor cota de responsabilidad. «Las empresas de nuestro entorno están atravesando un momento muy complicado y el número de personas que se encuentra en paro es cada vez mayor. Eso obliga a muchos a apretarse el cinturón y a la hora de suprimir los gastos, algunos no han tenido más remedio que prescindir de su carnet del Eibar», lamenta.
Sin embargo, entiende que hay otros factores que también han tenido una notable incidencia en el descenso de abonados, como la paulatina pérdida de población que ha venido sufriendo Eibar en los últimos años. «No hay que remontarse muchos años atrás para recordar que Eibar tenía una población de cerca de 40.000 habitantes y que ahora nos hemos estabilizado en unos 27.000. Además, se está produciendo un paulatino envejecimiento y sus consecuencias también se reflejan de forma directa en la masa social del Eibar». De hecho, casi la mitad de las bajas sufridas se son debidas a fallecimientos.
Por último, Aranzabal también alega un cambio en las costumbres que explica también la sustancial disminución del número de espectadores que acude cada domingo a Ipurua. «La oferta para disfrutar del tiempo libre es cada vez mayor y cada vez más diversa. La asistencia está menguando, pero no solo en Ipurua, sino en casi todos los espectáculos deportivos y eso exige que nos readecuemos a una nueva realidad».
Botella medio llena
Se cierne un futuro incierto, pero aunque los dirigentes armeros no esconden su preocupación ante el constante declive que viene sufriendo su masa social, prefieren ver «la botella medio llena porque lo contrario no conduce a nada bueno» y destacan el hecho de que «casi el 10% de la población de Eibar sigue haciendo un esfuerzo por volcarse con el equipo y es gracias a ellos y a las empresas que nos patrocinan, que pese a que están atravesando un período difícil siguen apoyándonos, el Eibar mantiene sus aspiraciones de subir a Segunda División», resalta el presidente, Alex Aranzabal.
Hay que aceptar la realidad como es, aunque el Consejo promete no desfallecer. «Si podemos estar compitiendo con equipos como el Salamanca, Alavés o Ponferradina, de mucho mayor potencial económico que nosotros, es porque algo se está haciendo bien. Hace tiempo que venimos apretándonos el cinturón y habrá que seguir haciéndolo, sin que eso suponga perder nuestro potencial».