«Han tenido suerte. Han encontrado un clima tropical», bromeó una de las guías que atiende a la expedición del Athletic en Moscú. El aeropuerto Domedodovo, uno de los tres de esta ciudad de 10,5 millones de habitantes, recibió a la expedición rojiblanca con las pistas heladas, nevada y catorce grados bajo cero. «Están de enhorabuena. Anoche la temperatura mínima fue de menos 36, la más baja desde que en 1911 comenzaron a registrarse estos datos», añadió la interprete. «Ustedes no sufrirán tanto».
«Podía ser peor», se consoló un jugador. Tenía en mente el reportaje de EL CORREO que había leído durante el viaje sobre el entrenamiento del lunes del Olympiakos de Ernesto Valverde a -21 grados en el estadio Luzhniki, donde jugaron ayer los griegos (0-1) y lo harán mañana los bilbaínos.
El Athletic llega bien pertrechado, pero en el equipo se detectan dudas sobre cómo podrá manejarse en un partido con temperaturas bajo cero. Las previsiones con las que trabaja el Athletic indican que se jugará con entre -5 y -8. A partir de -15 un equipo puede pedir la suspensión del choque a la UEFA. El antecedente más helador que se recuerda en el Athletic fue el choque de Liga de Campeones jugado en 1998 en Trondheim (Noruega) ante el Rosenborg. En aquel partido los termómetros se fueron a -10. El Athletic perdió. Empleados del club que estuvieron allí y han viajado hasta Rusia ponen el acento en que el campo moscovita, de hierba artificial, está mejor. El escandinavo, de césped natural, lo dejaron al raso toda la noche y se jugó en un terreno helado que se convirtió en una pista de patinaje.
Bielsa ha decidido un plan de aclimatamiento express. La plantilla entrenará esta mañana a puerta cerrada en la ciudad deportiva del CSKA y por la noche (21.00 en Rusia, dos horas menos en España) lo hará en el escenario del partido. «No hay un minuto que perder. No habrá tiempo ni para una visita a la Plaza Roja», avisan desde el vestuario.
La obsesión por el frío es tal que Llorente se colocó la bufanda al cuello en cuanto la aeronave comenzó a sobrevolar Rusia e Íñigo Pérez ni siquiera se quitó ni el sombrero ni el 'buff' pese a estar ya instalado en el confortable calor del autocar.
La novedad en la lista de Bielsa es el regreso a la lista de Gabilondo, defenestrado desde hace meses por el entrenador y que afronta sus últimos meses en el club, en lugar de Ibai Gómez, que se queda en Bilbao. Ante la duda del portero suplente Raúl, con unas ligeras molestias, se ha incorporado al grupo el guardameta del filial Arrizabalaga.
El Athletic llegó a Moscú con Iraizoz, Raúl, Arrizabalaga; Aurtenetxe, Amorebieta, San José, Iraola, Ekiza, Javi Martínez; David López, Iturraspe, De Marcos, Íñigo Pérez, Ander Herrera; Toquero, Llorente, Gabilondo, Susaeta y Muniain.
Los hinchas se presentan dispuestos a animar el equipo. Pese a las gélidas temperaturas, se espera que 200 rojiblancos acudan al mayor estadio de Moscú. Setenta viajaron ayer en el chárter del equipo. Se prevé que al menos otros cien, entre ellos los 'Piratak' de Deusto, lo hagan en vuelos con escalas en Bruselas y Múnich.
Entre los seguidores que acompañan al equipo destaca la presencia del excapitán Joseba Etxeberria, acompañado por su esposa, y que por primera vez se une a un viaje desde su retirada en 2009. «Hemos pensado en todo. Te hemos puesto en la fila 17», el número de su dórsal, le indicó el empleado de la agencia de viajes que le entregó el billete en Loiu. El presidente y excompañero suyo, Josu Urrutia, se acercó a saludarle. Luego se dirigió a la parte de atrás de la aeronave a charlar unos minutos y hacerse fotos con los seguidores. Cerca del elgoibarrés, la esposa y el niño de un año de Pablo Quiroga, ayudante de Bielsa.
Urrutia acudió con buena parte de su junta. Seis directivos le acompañaron. A saber, Laura Martínez, Yolanda Lázaro, Borja López, Ramón Alkorta, Angel Gorostidi, Jokin Garatea y Javier Aldazabal. También lo hicieron el director deportivo José Mari Amorrortu, el integrante del equipo de Lezama, Aitor Larrazabal; y el 'embajador' del club, Jose Ángel Iribar.
Uno de los seguidores, que pidió el anonimato, protestó ante este periódico porque intentó entregar un álbum de fotos del Athletic para que se lo firmaran los jugadores durante el viaje y empleados del club le negaron la posibilidad. Desde hace varios partidos, en los chárter rojiblancos se coloca una cortina para separar la zona de jugadores, técnicos y directivos del resto del pasaje. «Hemos pagado 1.600 euros por este viaje y no veo un detalle de acercamiento», se quejó.
Como en 1973, compartieron vuelo Iribar y Fernando Elorriaga. Hace 30 años viajaron a la capital de la entonces URSS para jugar, el primero, y animar, el segundo, el partido de Recopa ante el Torpedo Moscú (0-0). «Somos los dos únicos que estábamos en aquel avión y en éste», explicó Elorriaga, vicepresidente del Lemona.