Como un tanto rocambolesca se puede calificar una de las últimas actuaciones de la Policía Local calagurritana, a juzgar por el relato realizado desde su jefatura en el parte que periódicamente remite a los medios de comunicación. En el mismo se cuenta que un motorista de dicho cuerpo de seguridad municipal, «observó que por la calle General Gallarza iba circulando un turismo a velocidad excesiva y adelantando vehículos en zig-zag».
Ante tal comportamiento el agente lo interceptó, y «cuando se acercó a su conductor para identificarlo detectó un fuerte olor a alcohol, por lo que le sometió a la prueba de alcoholemia». El resultado del mismo fue de 0,81 miligramos de alcohol por litro de aire. Según continúa el relato, en el citado vehículo viajaban también de acompañantes dos jóvenes y cuando ya se había realizado la prueba de alcoholemia al conductor, «esos dos acompañantes se bajaron del coche y, sin causa aparente, comenzaron a discutir acaloradamente hasta que llegaron a las manos».
Así las cosas, el agente, junto con otros compañeros que habían acudido a lugar, trataron de separarlos y se interpusieron entre ambos. «Uno de ellos accedió al requerimiento de los policías y desistió en la pelea, pero el otro hizo caso omiso e intentó reiteradamente agredir a su contrincante». Como persistía en su actitud y sujetado por los agentes trataba de zafarse para arremeter contra el otro, tuvieron que reducirlo por la fuerza. Por todo ello, tanto el conductor del vehículo como el joven que se resistió a los agentes fueron detenidos y puestos a disposición judicial, instruyéndose el correspondiente atestado para la celebración de juicio rápido.
Se informa también de una denuncia formulada ante la Delegación del Gobierno, «por infracción a la Ley sobre Protección de la Seguridad Ciudadana, a un joven que llevaba un machete de cincuenta y cinco centímetros de hoja en la plaza Joaquín García Antoñanzas». Según se refiere en la nota de prensa, «al parecer, este individuo acababa de verse involucrado momentos antes en un pelea en la que habían participado cinco personas y ofuscado tras la misma cogió el arma, si bien no llegó a amenazar a nadie con ella».