Como «un modesto progreso» calificó el jefe del Gobierno autonómico de Escocia, el nacionalista Alex Salmond, el resultado de su primer encuentro sobre el referéndum de independencia que mantuvo ayer con el ministro británico para la provincia, el liberal-demócrata Michael Moore. La conversación giró en torno a las cuestiones de procedimiento que distancian a Londres de Edimburgo y continuará el próximo jueves con la participación del primer ministro, David Cameron. «El Gobierno de Westminster ha aclarado que está dispuesto a escuchar, y es de esperar que la voz del pueblo prevalecerá sobre la de los políticos», señaló Salmond.
Ambas administraciones mantienen distantes posturas sobre cuándo, cómo, a quién y qué se preguntará en la consulta. Incluso difieren respecto al terreno avanzado en la primera conversación a nivel ministerial que se celebró en Edimburgo. Según Salmond, ayer se eliminó el «grave desacuerdo» para celebrar el referéndum en el otoño de 2014, mientras que su interlocutor insistió en que Londres sigue apostando por convocar a los escoceses un año antes.
El líder nacionalista destacó dos puntos principales en su disputa con la coalición de conservadores y liberal-demócratas, minoritarios ambos en Escocia. Quiere, por una parte, incluir una doble opción en las papeletas para que, además de la independencia, el electorado pueda pronunciarse a favor o en contra de la ampliación de la autonomía. Pero Moore explicó ayer que esta fórmula plantea «graves cuestiones» sobre la contundencia de la pregunta y la interpretación del resultado . Londres quiere una única y decisiva pregunta.
Apoyo juvenil
El censo electoral es el segundo punto de discordia, con el autogobierno a favor de extenderlo a los menores de 16 y 17 años residentes en Escocia. Los sondeos indican una mayor aceptación de la independencia entre los jóvenes.
Ambas administraciones coinciden en que la negociación durará meses y se declaran favorables a aceptar las conclusiones de sendos ejercicios consultivos que pusieron en marcha el mes pasado. Todos los problemas están sobre la mesa y, según admitió Michael Moore, ayer se abordaron en un diálogo «bueno, completo y constructivo».