La oposición venezolana eligió por amplia mayoría al joven político Henrique Capriles como su «candidato único» para enfrentarse al presidente Hugo Chávez en los comicios del 7 de octubre. Los otros aspirantes en las primarias del domingo cumplieron lo prometido. Al mejor estilo de los mosqueteros -aunque no eran tres sino cinco- prometieron lealtad y dijeron aquello de «todos para uno».
Tan pronto como Teresa Albanes, presidenta de la Comisión Electoral de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática, anunció los resultados, sus oponentes 'volaron' al cuartel de campaña del actual gobernador de Miranda para alzar juntos sus manos.
Capriles obtuvo una clara victoria con el apoyo del 62,20% de los sufragios (1.806.860 votantes) y Pablo Pérez, su principal rival, solo fue respaldado por el 29,86% de los electores. En total estaban convocados 18,2 millones de personas, pero participaron casi tres millones, más de lo previsto. Según los analistas políticos, esta cita ha servido para demostrar que Venezuela «ha perdido el miedo». Mientras tanto, los medios afines a Hugo Chávez no se hicieron eco de la jornada.
Capriles es un abogado de centro-izquierda de 39 años, pertenece a una familia de clase media alta, permanece soltero y algunos le comparan con el expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva. Según sus colaboradores es un «incansable trabajador», que cuida su salud con dieta y ejercicio. Sus abuelos -judíos polacos- llegaron a Venezuela huyendo de los nazis. Lleva 14 años en política, una asignatura que aprendió en su familia. Actualmente milita en el partido Primero Justicia (PJ) y con apenas 26 años presidió el Congreso de los Diputados hasta que se transformó en la Asamblea Nacional.
Cuatro meses encarcelado
Durante ocho años fue alcalde del municipio de Baruta y lleva tres como gobernador de Miranda, el segundo mayor Estado del país. En ambos mandatos aplicó programas sociales para los pobres sin mirar si eran o no 'chavistas'.
Su momento más difícil lo vivió en el 2004, cuando fue encarcelado durante cuatro meses acusado de auspiciar la violenta agresión a la embajada de Cuba durante el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002.
Según el dirigente de PJ, Julio Borges, no ganó por casualidad. «Henrique fue una persona que dio la cara, que no huyó, que se enfrentó en un momento dado a la cárcel, nadie sabía cuánto iba a aguantar y la superó». En 2008, logró otro importante triunfo al arrebatar el Gobierno de Miranda a Diosdado Cabello, uno de los más estrechos colaboradores de Chávez.
La oposición confía en que repita la hazaña contra Chávez. La empresa no será fácil, porque el líder bolivariano es un animal político que conserva altos índices de popularidad. Es cierto que los problemas de criminalidad, inflación y escasez de algunos alimentos, le pasan factura. Capriles tiene ocho meses para rentabilizar el descontento. Chávez, recuperándose del cáncer, no se lo pondrá fácil.