Juan José Molina, agente forestal y muy puesto en temas ecológicos y en tauromaquia, cerró el ciclo taurino cultural de invierno de la peña El Quite. Oriundo de Vigo, taurino en Aranda de Duero, vecino de Logroño y aficionado a correr encierros. Por algo preside Acarte, que agrupa a los aficionados al recorte de toros en España.
Ha corrido encierros en varias plazas de Aragón y Levante, en Cuéllar, en Ciudad Rodrigo por carnavales, en Pamplona y en Logroño… cuando los hubo y tuvieron cierta gracia, encanto y tipismo. Tiene autoridad para opinar de ecología y toros. Afirmó que «abundan los seudoecologistas y antitaurinos que desconocen la fiesta de toros, nunca han asistido a una plaza y no entienden que programar una caravana de autobuses, medio vacíos, para protestar por el 'toro de la Vega' en Tordesillas causa más daño ecológico que el hecho de alancear un toro en las riberas del río». Analizó Molina la contaminación de tantos autobuses y la posible destrucción de mosquitos, aves, culebras y otros detalles que no suelen tenerse en cuenta en la antitauromaquia.
En la charla, a la que asistió un solo componente del comité de espectáculos taurinos de reciente creación en La Rioja, defendió sus tesis con diapositivas distinguiendo entre ecologistas conservadores, que pretenden cuidar el medio y son contrarios, por ejemplo, a la suelta asilvestrada de visones, y ecologistas animalistas que defienden los animales especialmente sin tener en cuenta otras circunstancias.
Tuvo y expuso argumentos sobrados y dijo que «el ecologismo racional no es incompatible con el toreo actual y que los animalistas utilizan tópicos sin fundamentos consolidados para atacar la fiesta de toros». Como la clásica majadería de los sacos terreros que se lanzan a los astados en corrales para destruir la potencia de riñones.
También dijo que los empresarios taurinos no aplican los sistemas de promoción adecuadamente y que falta implicar a peñas festeras. Se sorprendió al conocer las cifras de peñas y blusas que entre las ferias de Logroño, Vitoria y Calahorra suman 1.300 abonos con precio reducido y charanga «por la morena».
Las peñas, bienvenidas, suelen hacer número, dar colorido y ambiente musical festero, a veces hasta se divierten y nunca tuvieron en plaza alguna fuerza específica en los festejos. Disfrutan más que los 'entendidos' y se conforman con menos.