La paz ficticia acordada por los socialistas andaluces tras el congreso federal que resquebrajó el partido en la comunidad apenas ha durado una semana. Horas antes de la aprobación de la lista al Parlamento andaluz por Sevilla, que debe encabezar el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, dimitió el secretario provincial alegando «injerencias» en su gestión desde la dirección regional, el mismo argumento que esgrimió hace unas semanas en el proceso de elección de los delegados al congreso federal. Su marcha y sustitución por una gestora recrudece la crisis interna del PSOE-A a menos de mes y medio de las autonómicas -el 25 de marzo- y deja en evidencia la incapacidad de Griñán para controlar al partido cuando más necesita reducir la distancia con Javier Arenas, que acaricia la mayoría absoluta.
Los ánimos están muy tensos en todas las agrupaciones andaluzas, que han vivido luchas intestinas para situarse en las listas al Parlamento en un puesto que garantice el escaño y, de paso, la supervivencia política. Los mayores enfrentamientos se han vivido en los puntos cuya dirección provincial está enfrentada a la regional que comandan Griñán y la secretaria de Organización, Susana Díaz, caso de Sevilla y Cádiz. Ambas se colocaron del lado de Rubalcaba en la lucha por la secretaría general, mientras que Griñán dio su apoyo a Chacón. Tras la derrota de la exministra, proliferaron los mensajes de unidad e integración de cara a la galería. No obstante, los partidarios de Rubalcaba no ocultaban que su victoria les permitía tener a priori un margen mayor a la hora de confeccionar las listas y colocar a sus afines en los puestos seguros.
Intereses personales
El secretario provincial de Sevilla, José Antonio Viera, activo 'rubalcabista', fue durante ese congreso uno de los más duros a la hora de criticar las presiones «inmorales» que se habrían recibido de la dirección regional para que ganase Chacón. Ayer, antes de dimitir, volvió a cargar contra la cúpula del partido para denunciar vetos en la lista electoral. Echó en cara que algunos estuvieran pensando «más en el 26 de marzo» que en las elecciones. «Entiendo desde el punto de vista personal que haya gente que tenga que anteponer el interés de su familia al del partido y al de su propia dignidad», lanzó.
Con el presidente y candidato de número uno, y Díaz en el segundo puesto, las peleas se centraban en copar los seis siguientes escaños, únicos que se dan por seguros. La propuesta elaborada por el dirección regional incluía a algunos afines a Viera, aunque no a todos, lo que motivó el principal desacuerdo. Tras su dimisión, la lista salió adelante con el respaldo de 72 de los 79 miembros del comité provincial.
Pero la polémica no se apaga. De momento, esta dimisión deja en el aire la candidatura de Griñán por Sevilla, ya que numerosos afines al aparato provincial han subrayado que con la renuncia de Viera deberían haber quedado disueltos los órganos del partido a la espera de que se nombre una gestora. Esa reunión, y por tanto la lista, no tendrían validez. Desde el federal no lo tienen tan claro, y están a la espera de ver si algún militante impugna oficialmente la reunión.