Más de 650 escolares, 655 para ser más exactos, participaron en los talleres de consumo organizados por la Oficina Municipal de Información al Consumidor de Ermua el curso pasado El número de participantes aumenta paulatinamente cada año, ya que en 2009 hubo 626 escolares participando en estas iniciativas, mientras que en el año 2008 se rozaron los 600 asistentes y en 2006 se registraron 529 participantes.
La OMIC oferta a los colegios ermuarras los talleres más interesantes para cada baremo de edad y son los mismos centros los que deciden cuáles imparten. Por ello, desde la oficina de Ermua se entiende que «al ser el profesorado el que selecciona los talleres, el contenido de los mismos se integra adecuadamente dentro del programa curricular de cada centro, a la vez que sirve de complemento para el programa escolar».
Estos cursos son fundamentalmente prácticos para conseguir un mayor calado en la población a la que van dirigidos. Al integrar los talleres en el horario y espacio escolar se asegura que la información llegue de forma directa a la juventud ermuarra. Los talleres de los más jóvenes duran alrededor de una hora y al alumnado de a partir de tercero cuenta con varias clases.
El contenido de estos talleres se adapta a cada grupo de edad y se dirige a los estudiantes de primero a sexto de primaria.
Franja de edad
Los estudiantes de primero pudieron recibir un curso de elaboración de juguetes con material de reciclaje o de la elaboración de caramelos o yogures. En este último, se analizaron los productos fabricados de forma industrial y ello les permitió conocer las diferencias, aditivos y demás elementos nocivos que incluyen.
El alumnado de segundo de primaria desarrolló talleres sobre la elaboración de alimentos. Por su parte, los jóvenes de tercero de primaria contaron este año con talleres de eco-consumo, aprendiendo a consumir de un modo sostenible.
En cuarto hablaron sobre una alimentación equilibrada. Entre otras labores, realizaron análisis comparativos de diferentes alimentos para que pudieran conocer los aditivos utilizados y cuáles son los más sanos. Se estudiaba también la alimentación equilibrada, practicando con la lectura de etiquetas, análisis de calidad, precio, si es de procedencia natural o artificial, si tenían aditivos y cómo afectaban estos alimentos a la salud.
Los estudiantes de quinto estudiaron las facturas, para que se fueran sensibilizando sobre el control del gasto en casa y sobre las buenas prácticas medioambientales se les enseñaba a conocer los contenidos de los recibos del agua, la luz y el teléfono, incidiendo en los móviles, ya que es una edad en la que muchos ya cuentan con estos aparatos. También se analizó cómo influye la publicidad en sus hábitos de consumo.
Por último, en los escolares se sexto, que son los de mas edad que participan en estos talleres se habló del tabaco, tratando de potenciar siempre hábitos de vida saludables entre los jóvenes.