Los dos principales partidos griegos aprobaron anoche en el Parlamento los últimos recortes exigidos por la Eurozona para desbloquear el segundo rescate. En una crispada sesión con miles de personas protestando frente a la Cámara y en medio de graves incidentes, los socialistas del Pasok y la conservadora Nueva Democracia habían cerrado filas para evitar una rebelión que pusiera en peligro el respaldo a los ajustes. Pese a que algunos diputados ya habían anticipado su 'no', el Gobierno heleno ganó la votación con una cómoda mayoría de 200 votos a favor y 74 en contra en una cámara de 300 diputados.
En contra del acuerdo votaron los partidos de izquierdas, tal y como habían anunciado, pero también 11 diputados del socialista PASOK y 9 de ND, que rompieron así la disciplina de voto de las dos formaciones en el gobierno de coalición. También se abstuvieron otros 9 parlamentarios de PASOK y 1 de ND, igual que el grupo parlamentario de LAOS, la formación ultraderechista que esta semana abandonó el gobierno por desavenencias.
Durante el pleno parlamentario, el ministro de Economía, el socialista Evangelos Venizelos, retomó los argumentos del primer ministro, que el sábado habló de «caos económico» y «explosión social» si Grecia rechazaba las reformas. «La elección es entre sacrificios y sacrificios inimaginablemente duros», clamó en referencia a su salida del euro. «Si no aprobamos la ley, iremos a la bancarrota», insistió. Enfrente, sin embargo, se encontró con una implacable oposición. Un diputado comunista tiró al suelo los documentos con los ajustes en medio de una gran bronca.
Edificios ardiendo
En el exterior del Parlamento, la presión era todavía más evidente. Miles de personas se concentraron en la plaza Syntagma tras recorrer las principales arterias de Atenas. Una vez en la glorieta, los violentos disturbios con la Policía volvieron a repetirse. Los enfrentamientos se saldaron con un centenar de heridos, unos 50 detenidos y varios edificios incendiados. Los agentes tuvieron que lanzar gases lacrimógenos para contener la ira de grupos de manifestantes encapuchados, aunque la inmensa mayoría protestó de forma pacífica. El primer ministro, Lukás Papadimos, hizo un llamamiento a la «calma» y dijo que no permitirá el caos.
«¡Alzamiento popular!» y «Es ellos o nosotros» fueron algunos de los lemas que podían leerse en las pancartas. Según los convocantes, alrededor de 100.000 personas secundaron su llamamiento, una cifra rebajada considerablemente por las autoridades helenas.
Pese a las movilizaciones, el Pasok y Nueva Democracia confiaban en que sus diputados respaldaran los ajustes de forma mayoritaria. Entre ambas formaciones suman 236 parlamentarios, aunque alrededor de 40 habían anunciado que votarían en contra. El líder conservador, Antonis Samaras, había advertido a sus correligionarios que quien se opusiera no sería candidato en las elecciones de abril. «Se trata de un asunto de disciplina de partido», indicó. Favorito en las encuestas, Samaras buscaba minimizar el impacto de la deserción de los ultraderechistas del Laos, que el viernes abandonaron el Gobierno.
El 'sí' del Parlamento resulta indispensable para que la Eurozona autorice el miércoles el segundo rescate. Los socios de la moneda única fijaron tres condiciones la semana pasada para desbloquear el salvavidas de 130.000 millones, que según las últimas estimaciones podría elevarse en otros 15.000 para hacer frente a la recapitalización de la banca del país. Los otros dos requisitos obligan al Pasok y Nueva Democracia a mostrar su compromiso con los ajustes también por escrito -una fórmula para evitar que intenten renegociarlos tras los comicios- y a aclarar un ajuste pendiente de 325 millones. Esta partida todavía por precisar forma parte del ajuste de 3.300 millones asumido por el Gobierno.