Un cortejo fúnebre recorre la plaza de la Virgen Blanca. La familia y amigos marchan al ritmo de la doliente música mientras las plañideras claman su pena por la difunta. El céntrico recinto se tiñe de luto. Ha fallecido Doña Vida Cultural de Vitoria-Gasteiz. De esta humorística y efectista manera el colectivo ciudadano autodenominado La Ardilla Ilustrada mostró ayer su indignación contra los recortes culturales que tiene previsto acometer el Gabinete Maroto. La protesta, secundada por más de trescientas personas, es el primero de una serie de actos llamados a movilizar a la población vitoriana contra un tijeretazo que afecta a toda la actividad cultural de la ciudad en mayor o menor medida.
Así, al grito intercalado -cual mantra religioso- de '¡No nos toquéis las bellotas!' uno de los integrantes de la plataforma fue desgranando con sorna los nueve misterios de la vida cultural local. Empezando por la creación de la Fundación Montehermoso «para una gestión más eficiente», pero que se ve abocada en este ejercicio «a un recorte del 81%».
El segundo misterio «del excelentísimo Ayuntamiento fue crear de la nada un festival de música» que abarcara las calles de la ciudad. «Lo llamaremos 'no hay presupuesto para el Big Band Festival'», desveló. El festival de teatro, que ve decaer su impulso al perder cuarenta espectáculos, la desaparición de los programas de ayuda a la creación teatral, la ausencia de dinero para equipar el teatro del centro cívico Ibaiondo, los recortes al programa escolar de Teatro Paraíso, la existencia de un multiusos sin uso o el 'tajo' de un 87% al programa de ocio nocturno Gauekoak completan un listado donde también tienen cabida «los proyectos sociales, la cooperación y la educación», insistió. También dejó claro que «hoy es un día para estar agradecidos, los designios de nuestras instituciones son inescrutables».
Consejo de la Cultura
Ironía pura y dura para un colectivo compuesto por cerca de una treintena de miembros vinculados al mundo de la cultura y cuyo nombre se debe a que, pocos días después de anunciar estas medidas presupuestarias, Javier Maroto presentaba su proyecto estrella para reformar la Avenida Gasteiz en el que se incluían las ardillas. Estos roedores estuvieron presentes ayer a través de multitud de caretas, al igual que otros animales, como dos cerdos «verdes por aquello de la radioactividad», aseguraba una de las participantes.
Los gritos de '¡Green Capital, desastre cultural!', '¡Esta Encina -en referencia a la consejera municipal de Cultura- no da fruto!' y sobre todo el de 'Sin cultura no hay futuro' corearon la lectura de un manifiesto en el que afirmaron que «no queremos más Kreas, ni más BAI Centers, ni más plazas de toros vacías, ni capturar la naturaleza y encerrarla en la humeante ciudad». También advirtieron de que «otros antes que los de ahora también creyeron que pasarían a la historia por sus grandes construcciones, hoy abandonadas, despóticos deseos de grandeza por los que, en muchos casos seguimos pagando, literalmente, las consecuencias».
Por eso, reclaman una política de recortes «sensata y equitativa», un mejor aprovechamiento del equipamiento cultural, y la creación de un Consejo de la Cultura que tenga en cuenta a los creadores locales y a los colectivos «que promueven formas alternativas de arte y entretenimiento». Para conseguirlo, están abiertos a propuestas como las que ayer depositaron los asistentes en el buzón de sugerencias de unas ardillas que prometen «ser más cada día» y permanecer creativas en las calles «hasta que aquellos que no escuchan vuelvan a hacerlo».