El Barakaldo volvió a saborear la victoria en Lasesarre ante el Ángel Ximénez-Puente Genil. El equipo auriazul, que sólo conoció la derrota en su feudo hace dos jornadas ante el Palmanaranja, no tardó en imponerse sobre el parqué. Tras el intercambio de golpes de los primeros minutos, los de Txanpi Rivero se impulsaron en un 2-0 de parcial para poner los cimientos del triunfo. La renta se comportó como un muelle durante casi todo el choque, casi siempre favorable para los vizcaínos. Se encogía y se estiraba hasta que se rompió tras la reanudación. El Barakaldo, sin embargo, tomó aire a tiempo para superar a un rival directo y recuperar su posición en la nobleza de la tabla.
En el ecuador del primer acto, con una renta de cinco goles (9-4), el marcador daba un motivo de peso para confiar en una confortable victoria. La dureza defensiva cordobesa, alentada por la indulgencia arbitral, y su mejor condición física, sin embargo, encorsetaron el marcador al descanso (13-11). Tras un gol justo después de la reanudación, la pólvora de los baracaldeses se mojó hasta un peligroso 14-17 que trasladó el nerviosismo a las gradas. Sólo Rogelio Llamazares sostenía las decrecientes opciones de victoria local.
La gran actuación del cancerbero dio una pequeña prórroga para que los auriazules se resituaran en la cancha y restituyeran su confianza. Con un abrumador 5-0, los de Rivero recuperaron las buenas sensaciones del primer tercio del encuentro y su renta (19-17). Los andaluces, al borde del naufragio, aumentaron la intensidad en su rocoso sistema defensivo. Ante la permisividad de los colegiados, el Puente Genil comenzó a devolver el equilibrio al marcador, aunque con una cadencia goleadora insuficiente. Llegaron a situarse a sólo dos goles (23-21), aunque un tanto de Jaito, a un suspiro de un prematuro pasivo, aseguró los dos puntos para el conjunto de Lasesarre.
Con este triunfo, el Barakaldo supera en la clasificación a su adversario de ayer y recupera su puesto en la mitad alta de la tabla. Con sólo un tropiezo en su feudo, los auriazules forman uno de los grupos más fiables cuando juegan como locales. Séptimos con 19 puntos, los de Txanpi Rivero visitan el próximo domingo a Grupo Pinta Torrelavega, inmerso aunque sin apuros en la lucha por eludir el descenso.