La inquietud es la marca de la casa de Jorge González de Matauco (Vitoria, 1966). El abogado afincado en Mallorca no se ha ceñido al campo de las leyes -un ámbito en el que publicó un manual divulgativo, 'Derecho para todos' (2002)- sino que ha demostrado ser un hombre de largo recorrido por todo el mundo. Y es que se trata del tercer español en completar el Grand Slam Marathon, que consiste en una prueba de gran fondo por cada continente, más el Polo Norte.
Pero, además, González de Matauco es un entusiasta a la hora de compartir sus experiencias, y logra sacar tiempo para, bolígrafo y folios en mano, reunir notas e información para plasmar sus periplos en diversos libros de viajes. «Tiempo siempre hay, si lo buscas. La información de las carreras se saca sobre todo de internet, pero también colaboro en revistas especializadas. Combino los viajes con el trabajo, que tengo la fortuna de que me permite hacerlo». 'La otra Europa, después del muro' (1999), 'Huellas de sangre' (2002), 'El avispero caucásico' (2002), 'A través del Imperio' (2003) o 'Filípides era vikingo' (2004) son hitos en una trayectoria que actualmente culmina 'La ruta de las montañas sagradas' (Ediciones Carena).
«El libro estaba pensado para el premio Desnivel, y quedó finalista. Publiqué un capítulo en una editorial de libros de bolsillo ('En el Purgatorio de Irlanda', 2009) y arreglé el resto», recuerda. Aunque este trabajo se enmarca en el género de viajes «habla un poco de mitología, de historia, de religión. La idea era incluir al menos una montaña de cada credo, al menos de aquellos más importantes. Muestro las diferencias y semejanzas que hay entre cada una de las religiones, lo que hay en torno a esas montañas y también hablo de rutas de senderismo o carreras de atletismo que he hecho en cada lugar».
Confiesa que, entre los siete lugares, «me llamó la atención el monte Athos, que es muy peculiar. No dejan entrar a las mujeres -lo que, valoraciones aparte, ya es curioso hoy- y la estancia en los monasterios ortodoxos te permite ver ceremonias con el misticismo de los primeros cristianos». Además del país heleno, le impactó especialmente Egipto: «El Sinaí me fascinó por la experiencia en el desierto, con ese paisaje y las referencias bíblicas que tiene. Tanto por esas sensaciones como por el nivel de espiritualidad, resulta recomendable».
Letrado y deportista
Ya en Asia, subraya que «el monte Hiei en Japón tiene un simbolismo especial para un deportista por los monjes maratonianos que hay allí y que se dedican a correr y a orar todo el día». O las colinas jainistas en la India, que «es una religión bastante desconocida, muy amparada en la no violencia. Ves cómo van barriendo, para no pisar a ningún insecto, te llama la atención», reconoce.
Pero él también sorprende a muchos otros, como una persona que reúne las facetas de letrado y deportista. «La afición y la profesión parecen muy separadas. En principio, al abogado lo relacionan con un despacho y sedentarismo. Y en las carreras hay muchos bomberos o policías, a quienes les llama la atención», indica González de Matauco, que prepara un nuevo libro sobre su experiencia en el Grand Slam Marathon.