A Foronda se le ha quedado de nuevo el cuerpo destemplado, y no precisamente por el temporal siberiano. El último sueño roto para reflotar el tráfico de pasajeros en el aeropuerto vitoriano le ha hecho mucho daño a su ego porque parecía que los astros, por una vez, iban a jugar a su favor. Pero no pudo ser. Ryanair le ha dado calabazas -ya lo hizo también en 2007- al apostar por Loiu y le ha dejado, al menos de momento, en la estacada.
La negativa de la compañía irlandesa de bajo coste a operar desde la capital alavesa ha quebrado de raíz un nuevo proyecto para relanzar los viajeros en Foronda. Si bien es cierto que el plan de reflotación ideado por Vitoria International Airport (VIA) aún permanece vigente, el desplante de Ryanair, que lanzó un órdago al excederse en sus pretensiones económicas -Álava no puede ni debe pagar más de 1,2 millones al año-, le ha dejado muy tocado.
Porque VIA, participada por el Gobierno vasco, la Diputación, el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio, había apostado de manera clara por la firma que dirige el excéntrico y oportunista Michael O'Leary, líder en el mercado internacional de 'low cost'. Ahora, a la sociedad que promociona el aeropuerto no le queda más remedio que iniciar una nueva ronda con las compañías a las que había descartado con el riesgo añadido de que vean en el vitoriano un mercado necesitado y a la desesperada. Y eso podría poner a la capital alavesa en desventaja en cualquier negociación. Unas conversaciones con las firmas aéreas, de bajo coste, principalmente, que, en cualquier caso, no dará frutos a corto plazo, según ha reconocido VIA. «Será difícil que se pueda programar algo para este año, quizás con suerte para la temporada de invierno, porque las rutas están confeccionadas. Hay que ser optimistas», adelantó el martes a EL CORREO Luis Viana, diputado de Promoción Económica.
La novena desilusión
El reciente fracaso de las conversaciones con Ryanair es el noveno sueño roto que acumula Foronda en materia de pasajeros desde su flamante inauguración en 1980. Iberia, Nortjet, Aviaco, Air Europa, ERA, Spanair, Ryanair y Air Nostrum son los protagonistas de una historia escrita con letras negras y en la que cobra especial protagonismo la compañía de O'Leary. Y es que, además de esta última negativa a volar desde Vitoria, acumulaba ya una espantada en octubre de 2007, cuando suspendió sus operaciones regulares con Londres y Dublín.
Iberia inició esta particular carrera de despropósitos. Apostó fuerte por Vitoria en 1980, pero se marchó a Bilbao dos años más tarde. Aviaco, en la decáda de los ochenta la segunda compañía de bandera española, tomó el relevo, pero se fue, también a Sondika, seis años después. La aventura de Nortjet duró solo tres años, entre 1989 y 1992, mientras que la de Air Europa apenas llegó a los diez años. ERA estuvo operativa dos ejercicios y Spanair, poco más de uno. Air Nostrum, que se marchó hace casi un año, ha sido la más fiel, ya que empezó sus vuelos en 1995. Y Ryanair protagonizó la esperanza, que se truncó por primera vez hace casi cinco años y por segunda, no hace ni una semana. ¿Quién será el siguiente?