El frío no fue ayer impedimento para que la localidad riojano alavesa de Lapuebla de Labarca se convirtiera un año más en una gran fiesta del vino. Y es que, a pesar de que se cumplieron todas las previsiones meteorológicas y el mercurio no superó los dos grados, fueron miles los amantes de los caldos de la comarca de la Rioja Alavesa los que se acercaron hasta el municipio para celebrar la octava edición del Uztaberri Eguna y degustar la nueva cosecha.
Y lo hicieron acompañados por un invitado de excepción. Nada menos que Celedón, encarnado en Gorka Ortiz de Urbina, que ejerció como padrino de la añada de 2011. «Es el mejor pregonero que podíamos tener hoy porque será el mejor embajador de nuestros vinos en la provincia, en todo el país y fuera de nuestras fronteras», destacó el alcalde Daniel Espada.
Celedón, que confesó ser consumidor habitual de los vinos de este pueblo, se mostró «muy agradecido» por su elección como padrino de la nueva cosecha. «Es un placer estar es una localidad tan acogedora como es Lapuebla de Labarca, con esos vinos tan buenos que bebo habitualmente y con los que lleno mi bota cada 4 de agosto. Os animo a que disfrutéis de esta fiesta y que el pabellón quede lo más alto posible», aseguró Ortiz de Urbina que tras brindar por esta octava edición del Uztaberri Eguna inició una ruta para conocer las instalaciones de las bodegas del pueblo. «Está fresquito y muy bueno», dijo este amante del vino tras saborear la primera copa de un tinto de la reciente añada.
Arrope y rancho de bolo
Al igual que él, todos los asistentes se trasladaron a las bodegas en donde tuvo lugar la cata de las nuevas creaciones vitivinícolas de los bodegueros locales. Un total de dieciséis vitivinicultores participaron en esta fiesta en la que abrieron las puertas de sus bodegas para dar a conocer sus instalaciones y contarles sus métodos de elaboración. La visita guiada y la cata de algunos de sus mejores caldos se completó con un aperitivo organizado entre barricas.
Pero el almuerzo en las bodegas no fue lo único que se pudieron llevar a la boca los miles de catadores aficionados que se dieron cita ayer en Lapuebla de Labarca. Durante todo el día los asistentes disfrutaron de los productos típicos del municipio como son las rosquillas o el arrope, una especie de mermelada que se hace hirviendo el mosto de la uva.
En el apartado gastronómico tampoco faltó el tradicional rancho de bolo. Se trata de una calórica comida a base de patatas, arroz y bacalao que antiguamente preparaban los agricultores durante la temporada de la vendimia.